jueves, 11 de junio de 2009

FATUM


¿Qué puede decirse de Kafka? No sé, muchas cosas, demasiadas. Pero, a la vez, pocas… Desconozco lo que pretendía al escribir ‘La metamorfosis’. Es un relato desgarrador, te sume en el vacío. Probablemente condenase la sociedad de su época, de nuestra época.

La fuerza del destino es absoluta, el absurdo te encadena sin que puedas liberarte del mismo. La vida es como un embudo resbaladizo del que no puedes salir. Cada paso que das es en falso, pues siempre vas a volver hacia atrás. El embudo tiene un destino claro: el agujero, ese orificio negro que lo succiona todo, donde se inclinan las paredes, que nunca cambiarán. La existencia es como caer en ese callejón sin salida, del que no puedes librarte si no es por la muerte.

Las paredes son pegajosas, resbaladizas en extremo, frías y sin compasión. La oscuridad asciende desde lo hondo, impune, sin que nadie la detenga. Te cubre con su velo y te recuerda que es el final, que no queda nada sino vacío, desesperación, angustia. Cada uno de nosotros intenta escapar de ese infinito hueco, incomprensivo y alienante. Nadie lo consigue, la fuerza de la nada es mayor que la de la existencia. ¿Qué queda…? Resignarse.

Pero esto no es así, no. Nada surge de la nada. La nada no existe, y si hay alguien que crea en su existencia que no mire al infinito, pues desesperará. No se puede tender la mano a la eternidad creyendo en la nada. La vida es ser, ser es libertad, libertad es amor. La vida no es indeterminación, sino determinación, conocimiento de lo que somos. La percepción de la belleza se encuentra estrechamente ligada al conocimiento de la verdad. No hay amor sin verdad, no hay verdad sin belleza, y la belleza sólo puede ser captada por el sujeto, que la encontrará en sus semejantes, en el sacrificio. Si no se consigue la armonía del hombre, el mundo y el Eterno, estamos condenados al agujero.

3 comentarios:

andresbar_ dijo...

Hay muchos que deberían probar eso de convertirse en un insecto por un día... debe ser muy angustioso. Kafka el tío era un poco exagerado!! Aunque habría que bucear en su vida para saber por qué escribia así y eso nos llevaría muy lejos, un abrazo

Rafa M. dijo...

el problema está en que hay muchos que viven como cucarachas y no lo saben. :)

Un saludo

Sol Ruiz dijo...

Realmete la oscuridad y la desesperación, la angustia y el vacío como negación del SER, y eso que llamamos "mal", no existen propiamente como fenómeno objetivo y consistente.Simplemente son carencias. Lo mismo que las tinieblas terminan cuando enciendes una luz. En cambio la luz, si no se apaga a propósito, es intocable. La luz es vida. La tiniebla es inerte e impotente frente a ella. La luz puede ocuparlo todo y no proyectar ni una sombra.Pero la sombra es imposible sin la luz.
Cuando comprendemos esto vitalmente, hemos entrado en un estado de conciencia en vías de desarrollo, en el umbral crístico, búdico,tao, de nuestra esencia Real.
Es cierto que las carencias tienen una sintomatología como la enfermedad, que es otra carencia: de salud.

Nuestra misión evolutiva consiste en no detenernos en el estado carencial, sino en aprender a co-crear y a contactar con Aquello que Somos.

"Y Tú, Señor, bendices y Tú, Señor, prolongas
en mis pequeñas manos
tus manos poderosas.
Y estamos los dos juntos
los dos de cuerpo entero,
los dos así creando,
los dos aquí velando
por las cosas."