martes, 2 de junio de 2009

Latiendo entre líneas

Entre los escritores que admiro y que admiraré, Fiodor Dostoyevski ocupa un lugar privilegiado. Si intentásemos hacer un ensayo sobre el alma humana, creo, sin lugar a dudas, que tendríamos que recurrir a este autor para aproximarnos a su comprensión.

Es tal la capacidad de este genio para inmiscuirse en el pensamiento y el corazón humanos, que cada una de las páginas de sus libros late por su genuidad. Pero no es sólo eso, sino que, cuando nos hipnotiza con su psicología, nos lleva hasta el extremo. Nos coge del cuello y grita: ¡mira, esto es lo que ocurrió! ¿Qué habrías hecho tú? ¿Acaso algo diferente? En esa situación, ¿tú reaccionarías de otra manera?

Este es su talento. Nos hace dudar, nos empuja contra las cuerdas, sacándonos de lo habitual. Me encanta porque te hace replantearte tus ideas, tus opiniones. Inevitablemente emitimos un juicio respecto a sus personajes. Puede, incluso, que nos haga convertirnos en sus personajes… y cometamos aquello que ocurre en la novela (no quiero decir que acabemos matando una vieja o que nos convirtamos en parricidas, claro está).

Salta a la vista que siento debilidad por los rusos, lo admito, pero la espiritualidad que plasman en sus obras es difícil de igualar. Tan sólo hay que esforzarse un poco, salir de lo habitual y correr el velo para descubrir los latidos del ser, para descubrir la trascendencia de lo bello, de la vida humana.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Crimen y castigo, sublime.

Felicidades por el blog.

Rafa M. dijo...

Sí, sublime, demasiado sublime... La redención es posible.

Palomitas de Maiz dijo...

También a mí me apasiona la literatura rusa, justamente por esas raices humanas profundísimas y por eso, tan espirituales. Y porque dentro del drama existe esa capacidad de redención sublime. ¿Has leído El Peregrino Ruso?
Es una delicia, que está más ligada a la redención que al juicio.

Rafa M. dijo...

No lo he leído, pero me lo han recomendado. Respecto a la Redención, no la entiendo sin el Juicio y viceversa. Ambos están ligados. Si el Verbo no se hubiese encarnado, no habría Redención, tampoco Juicio, pues estaríamos todos condenados. El Juicio es un mensaje de esperanza, pues Dios es Justo y Misericordioso. Ahora todos somos peregrinos. "Siempre en camino..." A los rusos les encuentro un problema, y es que los protagonistas de la redención, muchas veces, son ellos mismos, no Cristo. En ocasiones rayan en lo luterano. Parece que viven bajo una continua "angustia" vital, una tensión insalvable, y no es ese el mensaje del Evangelio.

Palomitas de Maiz dijo...

Según la ciencia teológica tu aportación es impecable, sin embargo, tengo la sensación de que para el Amado, las cosas no siempre son un teorema regulador de conductas. Creo que precisamente, al conocernos mejor que nosotros mismos, Él es pura misericordia y comprensión. Una bondad e inteligencia infinitas estoy segura de que no tiene demasiado afán por el juicio. Más bien eso es cosa de la conciencia. Ya lo dice Jesús. El Padre es pura misericordia. Lo del juicio es cosa nuestra. ¿Cómo el SER inmenso, que ama y conoce a fondo cada personita creada con todo amor,podría aplicar un castigo eterno por faltas temporales cometidas por ignorancia y debilidad? ¿Podrían entonces superar en misericordia a la Misericordia divina, las leyes humanas más compasivas que contemplan la reducción de penas y la reinserción del reo, aún con delitos terribles y Él mandar al infierno a quien no va a misa el domingo? No. El juicio de Dios es en realidad un juicio humano que se le ha adjudicado a Él para crear miedo y lejanía y así perpetuar las mediaciones e impedir que el hombre, hijo queridísimo, descubra el contacto directo con su Padre, Origen y Meta. Camino, Verdad y Vida.
Creo que en eso Lutero tenía más razón que un santo. Y los católicos demasiada escatología heredada del judaísmo.
No ser autocríticos tampoco ayuda a crecer ¿no crees? Como dijo Juan XXIII, la Iglesia también se ha equivocado mucho y debería pedir perdón humildemente por pasarse tanto en unas cosas y tener una manga de masiado ancha para otras.