jueves, 9 de julio de 2009

Muerte


Muerto, inerte, magullado;
tu cuerpo destrozado posa
sobre una pobre roca.
La nariz rota, labios morados,
todo el torso y piernas golpeados…
¡Lo conseguimos, te matamos!
¿Qué hemos logrado?
Todo el odio que embriagaba
nuestros pobres corazones
se pone de manifiesto en
tu cuerpo sin vida y helado.
Ni una palabra pronunciaste,
dejabas que te pegásemos,
y esperabas la sentencia final…
Tal era nuestra voluntad:
matamos al Hijo de Dios;
¡qué gran prodigio, inaudito!
¿A tan poco llegamos, es tanta
nuestra ceguera, que no vemos
el amor que nos es dado?
Cada herida me mata al verte
muerto, callado, frío…
Tanto amor contenido que
fue correspondido con vacío…

19 comentarios:

Palomitas de Maiz dijo...

Sin embargo
la gracia con que nos amas
sin condiones,
convirtió tus heridas en alimento,
el dolor en camino de vuelta a casa
y la muerte, vencida,
ante el puro regalo de amor eterno
se puso a tu servicio
para dar vida
e iluminar la tierra
con luz del cielo

Miguel Fabra Pérez dijo...

joe tio, quin level!

Rafa M. dijo...

Ya ves, Miguel, cosas que le salen a uno... cuando está en un buen momento, claro. Un saludo

Rafa M. dijo...

Sí, él nos ama sin condiciones; pero ¿nosotros? ¿Quién le garantiza a Él que no se las vamos a poner? Su amor es infinito, sí, pero nosotros lo rechazamos sin pedirle perdón...

Sol Ruiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa M. dijo...

¡Bien! La reconciliación es cosa humana, ¿acaso Dios no se ha hecho hombre?

Otra cosa, ¿está eternamente reconciliado? ¿Qué significa eso? Eso es falso, Dios no necesita reconciliarse con nadie. Somos nosotros los que debemos reconciliarnos con Él, insisto yo también.

El dolor de Jesús no se convierte en vida, sino en lo que es: sufrimiento de su Corazón Sacratísimo (porque es Dios y hombre verdadero). No se convierte en vida porque Él mismo es la Vida. Su muerte y resurrección acontecen una y otra vez en la Eucaristía, una vez y siempre. Por eso podemos contemplar su rostro alimentándonos del Pan de Vida.

Una cosa más, no hay que pedir perdón a los ofendibles, hay que pedir perdón por nuestros errores, por nuestras ofensas, y éstas pueden ser a Dios y a los hombres. No podemos considerar a Dios como un ente inmutable e impersonal, como una Substancia primera que lo abarca todo sin conceder nada al resto de criaturas. No somos accidentes añadidos arbitrariamente a la supuesta "Substancia", somos "creaturas", seres personales a imagen de Dios. Salirse del plano de lo personal en la relación con Dios conduce a una especie de espiritualismo gnosticista, y, con ello, a un alejamiento de Dios, pues no lleva sino a considerarlo como un vacío absoluto, como una "nada" a la que aspirar separándose del cuerpo. Y, sinceramente, eso está bastante alejado del cristianismo y del ser humano.

No concibo eso de "buenos hijos", pues siempre seremos pecadores. Y un hijo, que se sabe verdadero hijo de Dios, que vuelve una y otra vez a la casa del Padre, siempre comprende al prójimo, pues se conoce a sí mismo como insignificante; los "buenos hijos" viven abandonados en los brazos de Jesús, que siempre guía y nos acoje cuando erramos, que será una y otra vez. Pero, con espíritu deportivo, igual que los atletas de Pablo, nos mantendremos firmes por la gracia santificante, que nos mantiene en la vida del Espíritu (tercera Persona de la Trinidad).

A fin de cuentas, un buen hijo vive confiado en Dios, abandonado en su gracia, sabiéndose amado, porque conoce a Dios personamente, de primera mano, por su trato único e íntimo con Él. Así, con la oración, se "dialoga con Dios", para que se haga presente en nuestras vidas. No sólo mediante una "ascesis", al estilo de Plotino o Buda, sino por el conocimiento de Dios, igual que nos enseñó Jesús a hacerlo.

Un saludo.

Sol Ruiz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa M. dijo...

Sí, es posible que estemos hablando de cosas parecidas. Lo que ocurre es que en algunos puntos pareces diluirte entre el cristianismo, en temas doctrinales, y el budismo o taoísmo, en cuanto a la mística meditativa. No es que no quiera reconocer la parte de verdad que encierran en sus enseñanzas, pero creo que no alcanzan a entender qué y quién es Dios. Aunque, sinceramente, en estos momentos, es mucho más trascendente el budismo que el relativismo radical que impera en occidente tanto a nivel intelectual, como moral y social. Nos encontramos, como dice Ratzinger, ante una dictadura del relativismo, donde la verdad es la primera víctima y, con ella, vendrán muchas más, pues sin verdad no puede existir el ser humano.

Respecto a lo de la "perspectiva", me gustaría saber si estás de acuerdo o no en la Revelación de Dios al pueblo judío y la venida del Mesías-Jesús. En ocasiones parece que lo consideres como un punto de vista más, como si todas las religiones o filosofías tuviesen el mismo valor.

Un saludo

Sol Ruiz dijo...

Mira, Rafa, para mí el valor único lo tiene el Señor. Y creo que Él sabe como entenderse con cada cultura y con cada tipo de individuo, cómo revelarse a los hombres en cada momento de la historia. Es el Creador y Padre de TODOS sin exclusión posible. No necesita que le defendamos, es omnipotente y sabe arreglárselas muy bien con su sabiduría y su amor. Nosotros no podemos superarle ni enmendarle la aplana jamás. Y te lo digo como una simple madre insignificante, llena de defectos, que hoy es y mañana quién sabe, y, aún así, incapaz de preferir a unos hijos sobre otros. Si yo, en mi limitación, jamás querría que mis hijos se matasen y se enfrentasen por mi causa, que es sólo el amor que les tengo, personal e intransferible, imagínate ÉL...Si yo como madre he respetado a cada uno en su modo de relacionarse con el Señor, ¿qué no hará ÉL, que es Quien nos ha concedido el libre albedrío, que "está a la puerta y llama, humildemente, por si alguien quiere abrirle", para invitarle, y encima la Cena la pone ÉL?

***

"-Maestro, hay algunos que expulsan demonios en tu nombre, pero no van con nosotros.Y hemos intentado impédírselo.

-Nada de impedírselo. Quien trabaja a favor nuestro está con nosotros, aunque no venga a nosotros."(Luc,9 38-40)

**

"El padre dice a uno de sus hijos:
"Ve a trabajar en la viña" y el hijo le contesta "No quiero ir", pero luego, va.
En cambio se lo dice al otro hijo, que le contesta, "Sí, padre mío, ahora mismo voy", pero lo luego no va.
¿Quién creeis que de verdad realizó la voluntad del padre y no la propia?
Os aseguro que los que llamais pecadores y descreídos, os llevan ventaja en el Reino de los Cielos"

(Mat.21, 28-31)

Creo que desde hace dosmil nueve años, más o menos, lo tenemos ahí, superclaro...Sin embrago, tú mismo, ayer, en tu escrito dabas testimonio de lo que los muy creyentes en la Ley y con el corazón y la inteligencia cerradas a cal y canto, fueron capaces de hacerLE, cuando vino a remediar la barbarie de la ignorancia y de la soberbia.

Cada vez que juzgamos y discriminamos, que ofendemos y excluímos, traicionamos lo más sagrado que hemos heredado: EL AMOR DIVINO HECHO CARNE.

Así, que hermano mío, nada de lo que creas o pienses o hagas, hará que yo te excluya, te margine o te rechace ni te juzgue. Porque eres tan hijo como yo.
Puede que los puntos de vista sean diferentes acerca de los colores del traje con que Dios se nos presenta a cada uno, pero es el MISMO DIOS SIEMPRE, más allá de como le percibamos en nuestras condiciones particulares, culturales y religiosas.

Si una madre ve que algún hijo tiene dificultad para asimilar un alimento, le cambia la dieta para que esté alimentado. No se empeña en hacerle tragar lo que no puede asimilar, porque le pondría enfermo. Pues vuelvo a la analogía: imagínate, que hará EL que ha creado el sentimiento y la "logica" de la maternidad...Déjemosle ser SER DIOS en nuestro corazón y ÉL iluminará nuestra mente.

Que tengas un día espléndido, Rafeta, y que el Señor sea tu alegría y tu esperanza.

Rafa M. dijo...

Creo que no me he explicado bien. Es cierto que Dios se revela de manera parcial a todos los hombres. Es más, en sentido metafórico nos es expuesto en el Génesis: el hombre hablaba con Dios. Por ello, en cierta medida, podemos decir que existe un deseo natural del hombre hacia Dios, pues habiendo sido expulsado del Paraíso por dejarse engañar por la serpiente, lo continúa buscando, de la misma manera que Dios también lo hace hacia él. Así, todos los hombres buscan a Dios, al menos hasta la Edad Moderna; pero ¿todos lo encuentran de igual manera? Aquí es donde quiero llegar. El hombre puede buscar a Dios con todas sus ansias, pero si Él no se revela no es posible que lo conozca. Podrá llegar a tener un atisbo de lo que Dios es, pero no le llegará a conocer. Por eso las religiones tienen un valor distinto. En nuestro caso, la religión judía es verdadera y encuentra su plenitud en Cristo, y se forja una nueva Alianza entre Dios y el hombre. El resto de religiones poseen esa visión parcial, porque no conocen a Jesucristo. Por ello dice Jesús que vayamos por todo el mundo y prediquemos el Evangelio, que es la Palabra de Salvación. ¡A todos los pueblos! Esto es por encima de las costumbres de los pueblos, que no tienen por qué ser todas iguales.

Otra característica peculiar de la tradición judeo-cristiana es que Dios ha ido al hombre, se le revela y le anuncia que desea salvarlo; mientras que el resto de religiones suponen una búsqueda de Dios (el Islam es otro caso).

En cuanto a lo de matarse por la causa de la madre, yo tampoco lo predicaría. Podría aceptar un grito ante la injusticia y una defensa ante la opresión, pero nunca podría entender una religión que se predica con la espada, y éste no es el caso del Cristianismo: Jesús murió crucificado. (Este punto abre el debate de las cruzadas).

A todo esto, mi pregunta anterior era si consideras a todas las religiones por igual, porque aquí radica el entender a Jesús como Salvador o no, con todos mis respetos, claro está.

Un saludo

Sol Ruiz dijo...

Creo que Jesús el Cristo redime a la humanidad entera, cuando cada ser le acepta en su corazón libremente. Pero aceptar a Cristo es mucho más que aceptar una religión. Es cambiar de vida y de orientación. Covertirse.
Y las moradas del Cuerpo Místico son incondables. ¿Quién soy yo para juzgar lo que Dios deposita en cada ser? ¿Con qué derecho pueden mis creenciar limitar las de los otros y juzgarlas erróneas si estoy viendo ejemplos de bondad, pureza,entrega y generosidad y sacrificio en tantas personas de las que sólo me separa la idea de que mi iglesia es la única depositaria de la verdad y, al mismo tiempo, en mi propia iglesia veo tambien conductas reprobales? La verdad no está fundamentada en la letra ni en la transmisión de una tradición, sino en la conciencia despierta que se abre al amor y al conocimiento del Espíritu Santo que sopla donde quiere y como quiere. De vez en cuando releo en Hechos de los Apóstoles el episodio de Pedro y los problemas que tuvo hasta que se decidió a reconocer que el Espíritu Santo bautizaba por su cuenta a Cornelio y a su familia, siendo paganos, y que él sólo iba a ser el testigo del milagro. "Pedro, mata y come", "Señor, son animales impuros", "¿Crees, Pedro,que algo impuro ha podido ser creado por Dios?".
He aprendido a maravillarme de que la salvación de Cristo le llega a cualquiera que le busca, más allá de cualquier obstáculo y por encima de todo. Quizás no sabe como llamarle y la Iglesia en eso puede ayudarle muy bien a situarse, pero ella es un Medio, no la salvación en sí misma, nada más. Y su más grave pecado es haberlo olvidado durante siglos.
La salvación es el Señor. Y el Señor es dueño del tiempo y de las oportunidades salvíficas y las puede repartir según su voluntad, donde quiere, a quien quiere y como quiere. Y es más, si una institución se queda anclada en sus enredos mundanos y se olvida de su finalidad, el Espíritu Santo sigue su marcha y derramándose donde es mejor acogido y hace más falta, porque está más cerca de quienes son conscientes de necesitar sanarse, que de quienes están seguros y satisfechos con lo que hay y ya no LE buscan porque creen tener todo resuelto. Como cristiana y católica bautizada y confirmada, así lo creo.
Y tengo la seguridad de que, gracias a Dios, los tiempos inquisitoriales ya pasaron con más pena y vergüenza que gloria.
Ahora ya está aquí el tiempo anunciado por los profetas: "Y entonces derramaré mi Espíritu sobre toda criatura, también sobre los siervos y siervas, los jóvenes profetizarán y los viejos tendrán sueños revelados. Y ya nadie le tendrá que decir a otro donde encontrame, porque yo mismo he puesto mis leyes en sus corazones y entonces me ellos me reconocerán"

Como decía el profeta Juan XXIII, y el mismo Jesús, hay que pedirle al Espíritu Santo que nos enseñe a leer los signos de los tiempos para que cuando llegue el Esposo podamos tener las luces encendidas y así reconocerle y distinguirle entre las falsificaciones y facsimíles, tan bien imitados que sin esa llama del amor viva, ya no se ve nada.
Velar, orar, cofiar, permanecer y tener a mano el aceite para la lámpara del discrnimiento: la palabra de Dios resonando en el corazón, en el alma y en la inteligencia. El manantial de aguaviva que salta hasta la eternidad, como Él le dijo a la samaritana.

Ante una evidencia tan clara y santa, sólo queda postrarse y decir como María "Hágase en mí según tu palabra". Y vaya si lo hace! Nadie le gana en cumplir lo que promete. Pero eso, sólo los que cumplen el programa de las Bienaventuranzas lo saben de verdad por experiencia. El resto, lo contemplamos y bendecimos al Señor por ello.
Algún día despertaremos y entonces veremos le Realidad con ojos de niño. Con la mirada de Dios.

Rafa M. dijo...

Vuelvo a estar de acuerdo contigo, pero sólo en parte. Y no me has dicho si consideras que existe una religión verdadera, como tú quieras.

La tradición no son las costumbres, tampoco "la inquisición".

Yo no digo que la verdad haya que imponerla, eso lo has interpretado tú.

Lo de "anclarse" no lo entiendo. En cuanto a las falsificaciones y facsímiles, ¿qué me dices de De Mello?

Sol Ruiz dijo...

No, no
considero que el catolicismo sea la única religión verdadera.Lo tengo clarísimo.

Por supuesto que tú no has afirmado en nigún momento que la verdad haya que imponerla. Otra cosa es que se trate de imponer. Y eso, sí ocurre y no sólo en el catolicismo,sino en la mayoría de credos.

Anclarse es quedarse fijo en algo, sin capcidad de movimento ni avance.

El Padre de Mello fue y es, un soplo de aire fresco que el Señor tuvo el cariñoso y paternal detalle de regalar a la Iglesia Católica.Un hombre liberado de muchas cadenas, un profeta para el tiempo nuevo de la segunda venida del Señor, preparando conciencas para recibirle. Los ejercicios espirituales de San Ignacio dados por él son una pasada que te recomendaría hacer,si él ya no estuviese con el Padre, en Casa desde hace años.

Bueno, ya está. He aquí mi auto de fe. Espero no haberte escandalizado con mis afirmaciones. No es mi intención. Pero tampoco te querría mentir. No tendría sentido. No me gusta polemizar porque respeto profundamente la conciencia de cada uno. Pero me encanta compartir limpiamente con personas inquietas y buscadoras. Abiertas al diálogo y también respetuosas. Así que gracias por tus aportaciones. Son estupendas para reflexionar.
Un saludo!

Rafa M. dijo...

Perdona si he sido un poco duro o seco antes. Pero es que necesitaba que se aclarasen las cosas, porque sino no podemos continuar debatiendo, espero que me entiendas.

Una cosa, ¿por qué siempre utilizas terminología taoísta? He mirado unas cuantas cosas al respecto, muy pocas, claro está, y me he fijado en eso, que usas estos términos: ser, conciencia, etc.

Sé que puedo parecer insistente, pero, aparte de aquellos que no dan testimonio, ¿no encuentras dentro de la Iglesia testimonios de Amor y de Verdad? Los santos en especial, pero, entre ellos, la mística cristiana no te parece más "desarrollada", por decirlo de alguna manera.

Una cosa, me gustaría conocer un poco más el Tao, para así tener perspectiva, y no acabemos sin saber de qué hablamos. Porque, ¡incluso un creyente!, está interesado por otras religiones.

En cuanto a De Mello, no dudo de su bondad. Pero, permíteme, no se trata de una cuestión de dogmas ni de nada por el estilo, sino de metafísica y teología, y, al parecer, algunas posiciones de este autor contrastan directamente con la fe. No pretendo juzgarlo, pero creo que hay que ser prudentes.

Muchas gracias, un saludo.

Palomitas de Maiz dijo...

Esos términos que atribuyes al taoísmo los he utilizado desde la adolescencia, desde que tuve mis primeros contactos con los fundamentos de filosofía,en el instituto, sin tener ni idea del taoísmo. Ya escribía poemas dedicados al Señor y a mi relación mística, en los que empleaba esos términos: ser, conciencia,lleno o vacío, armonía entre contrarios, etc. Por eso, al leer a S.Juan de la Cruz, Meister Eckhart, Hildegard von Bingen, a los místicos sufíes y a los taoístas o el mismo Bagavah Gita, no sólo no encontré oposición sino una comunidad de espíritus hermanados por idéntica experiencia unitiva.

Por supuesto que los santos son extrordinarios dentro de la Iglesia, es más, son la savia que la ha mantenido abierta al mundo. Y yo además he conocido verdaderos santos en persona. Extrordinarios, además de un Francesco d'Assisi,una Stª Teresa, Ignacio, F. Javier,Teresa de Calcuta, Cura de Ars, o el obispo que casó a mis padres, que era algo increíble. Seres que se han entregado, sin miedo, al Señor y al prójimo. Pero los he descubierto igualmente en otras religiones:Buda,Milarepa,Gandhi,Lao-Tse,Chuan-Yu, Rumi,Ibn Arabi,Attard,Roger de Taizè...están a idéntico nivel en la gracia del Señor. Muchos de ellos testigos, mártires por amor,benefactores de la humanidad, de vidas ejemplares y experiencias extraordinarias, cuyos escritos y biografías no desmerecen en absoluto ante los santos católicos. Al contrario, componen entre todos juntos una santa comunión universal para demostrarnos como el Señor hace su obra en cualquier cultura,lugar o tiempo. Y eso me alegra infinitamente. Eso es el ecumenismo que durante muchos años fue tan importante en la Iglesia.

Si te interesa el taoísmo puedes empezar por leer a Lao-Tsè, el Tao-te-King, que es el compendio de su enseñanza.

El Padre de Mello ha sufrido el mismo proceso que el Padre Tehilard de Chardin, que Galileo o que el ecumenismo. Su "delito" es ver a Dios por todas partes, ser un místico de mirada limpia y corazón enamorado de Dios. No sé si has leído algo suyo, pero no sé como se le puede considerar dudoso. Sus escritos acercan a Dios mucho más que un tocho de razonamientos inertes. Están vivos.
Pero bueno, son épocas. La oscuridad en el mundo pasará y llegará un tiempo en que, como a Galileo, le rehabilitarán, porque podrán comprenderlo y dejarán de juzgarlo. Tiempo al tiempo.

No me siento una disidente eclesial,sino un espíritu libre dentro de mi fe y de la comunidad de creyentes. Y todo aquello que repugna a mi conciencia y está en contradicción con el Evangelio, lo dejo a un lado. No me interesa; tampoco lo condena. Si Dios lo deja crecer no seré yo quien lo desprecie. Por encima de cualquier vía está Padre-Madre Dios.Y mis hermanos son libres de elegir, como yo, en qué nota espiritual pueden y quieren vibrar y cantar sus alabanzas.

Gracias a ti, Rafa, por todo lo bueno que me estás aportando. Buenas noches y un saludo fraterno.

Rafa M. dijo...

Creo que es muy importante conocer a Aristóteles y el desarrollo del aristotelismo, sobre todo la nueva visión de Santo Tomás de Aquino. Ambos suponen un avance en la historia del pensamiento. Y superan a todo lo anterior. El padre De Mello posee una visión panteísta, y perdona que lo diga. Vuelvo a recordar que podría equiparársele a las filosofías presocráticas, por su visión de Dios. En cuanto a De Chardin, más de lo mismo. No se trata de despreciarlo, sino de ver su tesis con objetividad, y lo cierto es que se equivoca. Esto hay que aprender a verlo. Hay que aceptar, pensando, cuándo una concepción del universo está atrasada y cuándo está bien dispuesta al avance filosófico y científico. En el caso de estos dos está bastante atrasada. Repito, no lo digo por despreciarlos, sino, simplemente, porque se equivocan en sus tesis, pues tienen unas consecuencias filosóficas nefastas, además de que "retroceden en el tiempo", por decirlo de alguna manera. Imagínate que las matemáticas no se hubiesen desarrollado y aún continuásemos con Euclides, pues la visión del Cosmos y la Filosofía de la Naturaleza de estos autores es algo similar, por eso tengo mis pegas respecto a su pensamiento. Si fueron grandes personas les doy mi enhorabuena, y los admiro -ojalá pueda yo igualarlos-, pero creo que se equivocaban en sus tesis. (perdona por el royo). Un saludo.

Palomitas de Maiz dijo...

No es un royo, qué va, son tus inquietudes y es fantástico. Yo, quizás porque seguramente puede que te triplique en años,ya estoy de vuelta de muchas cosas. Tuve mis entusiasmos aristotélicos y tomistas, de los que jamás renegaré porque estuvieron en las bases de mi trabajo intelectual en los primeros años de la universiad.
Pero cuando empecé a entrar en los terrenos del alma y de la unión divina, mi descubrimeinto de "El medio divino" de Tehilard me ayudó muchíchísimo más que "El fenómeno humano" a descubrir cosas fundamentales.
No es comparable,creo, el funcionamiento de la ciencia con el del espíritu, son campos complementarios pero distintos. Responden a sensibilidades diferentes. Aunque un día, que quizás no esté tan lejos como parece, se comprenderá lo unidos que están. Inseparables.
La ciencia en este nivel, busca demostraciones, certezas matemáticas. Pero el espíritu ES la certeza. Cuando te despierta, se entienden mejor hasta las matemáticas y la física y la filosofía. Sin embargo un atracón de ciencia y racionalismo sin la iluminación del espíritu nos cierra cadavez más. Por eso, de Mello y Tehilard, podrían decirte que es cierto todo lo que afirmas y seguir viendo y sintiendo lo que han descubierto, mientras que tú, al limitarte sólo al esquema previo que tienes aprendido, rechazas sus "teorías", que no lo son. Son práctica.

Me atrevo a asegurar que una persona capaz de escribir ese poema a Cristo que encabeza estos textos, si leyese al padre De Mello, en vez de fiarse sólo de las críticas de la Santa Sede,sentiría cosas nuevas y bastante distantes, por cierto, de los presocráticos y la filosofía de la naturaleza. Si eres capaz de leer el Canto a las criaturas de Francisco de Asís y no condenarlo, tampoco lo harías con De Mello. Pero claro, Francisco está aprobado por las alturas eclesiales...es la diferencia. Lo cierto en que encontró un papa bastante humilde, inteligente y sabio, como para hacerle predicar en el Vaticano y maravillarse por la bondad de Dios reflejada en un hombrecillo insignificante, que ni siquiera era doctor en teología,en vez de mandarlo a la hoguera, como les ocurrió a otros poverelli, con papas menos evangélicos y más puristas.

Rafa, la conciencia y la libertad de Hijos de Dios es nuestra reponsabilidad, mucho más que seguir una vía porque ofrece seguridad. Crecer es admitir los límites de nuestra seguridad y arriesgarse a descubrir lo nuevo, sin despreciar por eso lo antiguo. Con la certeza de que el Señor nos guía en ese camino.
Tú mismo dices que la ciencia no es la misma del S. VI a.C., tampoco nuestra conciencia es la misma que en tiempos de Aristóteles y de Tomás de Aquino, ni nuestra fe se basa sólo en hechos históricos que ya no nos afectan. En dos mil años, el Jesús histórico, que es el Cristo de la fe, nos va dando signos, profetas, señales para el cambio de nuestras percepciones. Juan XXIII lo entendió perfectamente. Papa Luiciani, también...Fueron signos importantísimos...pero el resto lo tenemos que hacer nosotros. Y eso es la misión del cristiano del tercer milenio. Trascender o .....

Rafa M. dijo...

Mira, da lo mismo. ¿Sabes lo que pienso? Que verdad sólo existe más que una, donde convergen todas las verdades: la Verdad. Por eso, "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Si estamos en el Camino, tarde o temprano nos "veremos las caras", en el buen sentido de la palabra.

Un saludo y buenas noches.

Palomitas de Maiz dijo...

Que así sea! Ya que así es.

Buenas noches y un saludo,Rafa.

Un placer haberte encontrado.