miércoles, 22 de julio de 2009

Nada, de Carmen Laforet


Ayer conseguí, por fin y como paradoja, acabar 'Nada'. Me ha parecido un libro apasionante, atractivo; uno con los que más he disfrutado, y no creáis que leo demasiado -estas semanas tengo la cabeza como un chicle-. Aunque la protagonista sea una joven y el escribidor de estas líneas sea un varoncillo, me he sentido muy identificado con ella. No, precisamente, por el caos ambiental de la novela ni por su personalidad femenina, que es muy interesante -una de esas mujeres con las que disfrutas charlando con atención-, tampoco respecto a los problemas en su casa y demás peculiaridades, sino, más bien, con todas esas inquietudes y nostalgias de las ilusiones románticas de la juventud.

Se me podrá tildar de infantil o soñador, pero ¿acaso no vale la pena tirar pa'lante? A pesar de los problemas y las contrariedades, ¿no creéis que se puede aspirar a algo más, aunque sólo fuese un poco, meras idealidades que te hagan ser mejor? No basta con el sentimentalismo romántico, carente de fin claro y de un propósito coherente, sino que hace falta algo más: eso que te hace permanecer impune, flexible entre tantas rocas y liviano para no hundirte ante las olas... A fin de cuentas, ¡ser joven de verdad! ¡Soñar despiertos! Ser conscientes de algo más, no dejarse acomodar por esta selva de falsas seguridades, de oscuridad disfrazada de bombilla. ¡Buscando la verdadera luz entre las sombras!

Parece que esté en el mejor momento para meterme en el psiquiátrico, que me declaren un histérico o, mejor dicho, que afirmen con una sonrisa comprensiva: "¡qué jovenzuelo, aún le queda mucho por vivir!..." Y no diré que no, lo más seguro es que tengan razón. ¿Acaso alguno de nosotros se preocupa ahora por eso? "Anda, chaval, coge el mando de la pley", me dirían sin contemplaciones. ¡Dan ganas de convertirse en Kurtz y huir a las profundidades de la selva!

Por eso me ha encantado 'Nada'. Es una de esas novelas que te hacen sentirte cercano, comprendido, ¡joven! Así se comprueba que no se trata de que tengas un problema ahora, en pleno siglo XXI, sino que todo joven principiante e ilusionado se encuentra en situaciones similares donde sea y cuando sea. No se trata del niño de la varita (Jarri Petas) ni de las abolladas de Camus o Sartre, alejados todos ellos de todo concepto de realidad y del ser humano; es una novela que deja abierta la puerta a la esperanza y la trascendencia, que permite reflexionar y disfrutar al mismo tiempo, aspectos que no son muy comunes últimamente...

7 comentarios:

victorbite dijo...

En fin, no sé si los dos entenderemos por existencialismo lo mismo. En su día leí La náusea, pero en fin ahora estoy hundido en un "pesimismo de altura", no consigo que mis días tengan un sentido. Y en fin, creo que este relato resulta bastante expresivo acerca de ello, es casi un terror el ver cómo sucede.
La única pequeña llama que me queda es escribir y componer, y creer que pueda dejar una pequeña huella en alguien, pero hasta eso me está diciendo adiós. En fin.
Aun con todo el final de La náusea muestra cierto optimismo al respecto. Recomiendo que leas las últimas 5 páginas o así (el tema lo aborda poco a poco, así que no importa dónde empieces exactamente)

PD: Aunque no comente leo lo que escribes

Rafa M. dijo...

Puede que sí o puede que no... El existencialismo, a mi parecer, tiene muchas perspectivas, pero en sí persigue un fin claro: ¿qué hacemos aquí?; ¿por qué esto y lo otro?; ¿y el amor, para qué sirve...?; caí en este mundo -a veces sublime, pero en tantas ocasiones cruel- y, ahora, ¿qué debo hacer? ¡No lo sé! Ni siquiera sé qué hacer con mi libertad...

No sé si te habré sido cercano en cuanto a mi concepción del existencialismo, pero creo que van por ahí los tiros.

Si te soy sincero, lo del "pesimismo de altura" lo he padecido también, y muchas veces aparece sin remedio. Y, a pesar de ello, creo que se trata de algo que te hace crecer, buscar de verdad el por qué.

¿Has leído 'El hombre en busca de sentido', de Viktor Frankl? Se trata de un libro lleno de fuerza psicológica y filosófica, que te hace pensar sobre el sentido de la vida en extremo. El autor estuvo preso por ser judío en campos de concentración, y en él expone sus reflexiones y experiencias, que te dejan sorprendido. Te lo recomiendo de veras.

Si me permites, por pura curiosidad, ¿qué te gusta componer? Vi en tu perfil que te encanta la música clásica y algunos grandes del rock. Yo no soy ningún experto, pero me encanta escuchar la buena música, y aprender a valorarla...

victorbite dijo...

Oh, pues espero que suelas mirar los links musicales que pongo con las actualizaciones, porque son canciones
que escojo con afecto, y suelen ser muy suaves.
Lo que compongo en fin, intento tener influencias de gente como Dylan, Cohen, Nick Drake, DonMclean... son personas cuyas letras te pueden dejar sin palabras, tanto cuando hablan de la sociedad como de lo personal.

http://www.youtube.com/watch?v=0r4gYWdSkJs
Conocías esta, por ejemplo?
Supongo conocerás toda la movida de mayo del 68, para poder entenderla bien.

Un saludo

Rafa M. dijo...

Sí, estoy al tanto de mayo del 68. Es una revolución llena de romanticismo y de ansias de un mundo mejor... Está llena de fines poéticos y de universalismo.

Acabo de escuchar la canción del link y me ha gustado mucho. Parece un compendio del 68. Pero parece muy derrotista, como si no se hubiese colmado la revolución. Y creo, sin lugar a dudas, que mayo del 68 ha sido la revolución que más ha influido en Europa y que sigue vigente, aunque parezca que no.

Salta a la vista, por lo que escribo en el blog, que tendré mis pegas respecto al trasfondo antropológico del 68, pero no menosprecio sus críticas al sistema y a las injusticias burocratizadas, que siguen en regla. Además, lo patético es que muchos de los que gritaban en París se han puesto la chaqueta de burgués que criticaban, defendiendo ahora aquello que aborrecían, dejándose llevar por el consumismo capitalista y la sociedad del extremo bienestar... Cosa que debe cambiar, pero sin armar jaleo (gritar y tirar piedras no me parece la mejor manera de cambiar las cosas).

¿Qué te parece Bach?

victorbite dijo...

Tienes razón en lo que dices del 68.

Prefiero mucho más el romanticismo, el barroco se me hace repetitivo aunque no pierdo la esperanza de que algún día se me ilumine la bombilla, al igual que me pasa con la ópera.
A quien tengo en la cumbre es a Chopin, siento mucha empatía con su forma de ser solo a través de su música.

Sol Ruiz dijo...

Qué gustazo leeros, chavales. Sois encantadores,transparentes y lúcidos. Jóvenes de verdad! Con una sinceridad brutal. ¿Os puedo hacer una confidencia ahora que nadie nos lee? Yo soy muy mayor y aún conservo esa forma de ver y estar en el mundo, aún me sigo preguntando cada día los porqués de todo...me sigo emocionando y asustando y cobrando valor, y empiezo la jornada como si fuese la primera y la última de mi vida. Combinando a Bach con Cohen, a Vivaldi, Schubert y Mozart con Paul Simon, James Taylor o Noa...a Dvorak y Ennio Morricone con Don McLean o Jhonn Denver,que en paz descanse, en ese country de los cielos azules y los prados idílicos donde se perdió con su avioneta entre canción y canción...

Gracias por el oxígeno que dais, como las plantas y su frescura.
Ah, Carmen Laforet me encanta. Leí Nada cuando tenía 10 años, a escondidas, porque mi madre me prohibía leer novelas de adultos.Y yo esperaba que en la siesta todos se durmieran un par de horas o que se fueran al cine... eran otros tiempos, afortunadamente, en todos los sentidos!

Un abrazo a los dos

pablo blanco dijo...

¡Rafa! ¡Cuánto tiempo!
Nada es uno de mis libros favoritos desde que lo leí con 16 años y, a pesar de que este curso lo analizamos en profundidad en clase de literatura española del XX, creo que es uno de esos libros en los que siempre puedes encontrar algo nuevo. Por ejemplo, no es lo mismo leerlo cuando estás en el colegio que cuando estás en la universidad, y un largo etcétera. personalmente yo también me siento muy identificado con Andrea en muchos aspectos que no es cuestión de señalar aquí, pero te diré una cosa: uno de los aspectos claves de la novela es que Andrea es una muchacha que contempla, que sabe ver el mundo con una sensibilidad distinta a la de las demás personas, con una visión genuina. Las descripciones, las imágenes, las sensaciones que Andrea trata de transmitirnos con ellas son únicas, personalísimas. Esto es lo que más me une a ella, ese deseo de contemplar siempre el mundo, lo bello y lo feo también, ese asombrarse ante la realidad de cada día...
que me voy por las ramas. Un abrazo muy fuerte!!! ¿Porqué no me pones un correo y me cuentas qué tal te va el verano?