viernes, 18 de septiembre de 2009

Guerra aérea y literatura

Tengo que hacer mención del último libro que he leído: SOBRE LA HISTORIA NATURAL DE LA DESTRUCCIÓN. Fue escrito por Max Sebald, un autor alemán fallecido en 2001. Es uno de esos escritores virtuosos que destacan por su maestría y discreción editorial.

El título puede sonar nihilista, pero no debemos equivocarnos. Llama nuestra atención para que no olvidemos el terror de la guerra. El autor indaga sobre las consecuencias psicológicas de los bombardeos aliados sobre las ciudades alemanas, de las que 131 fueron arrasadas. Cerca de 160.000 ciudadanos alemanes perdieron la vida en los bombardeos. La cifra no es trivial, pues es superior al número de bajas en el ejército americano durante la II Guerra Mundial.

La cultura alemana dio un vuelco tras la guerra. De ser un país en el que se exaltaba el genio alemán se pasó a una literatura del silencio y del dolor. Podría hablarse de un shock literario, y de esto es lo que quiere hablar Sebald. ¿Por qué no se hizo mención clara y objetiva de las masacres de los bombardeos? ¿Tanto odio había sembrado Alemania que no se podía recordar cómo se le devolvió la moneda?

No debemos olvidar la destrucción que provocaron los bombarderos alemanes sobre ciudades como Londres, Cracovia o Stalingrado. Pero no es motivo para la desproporción de la respuesta aliada. Churchill, en particular, preparó un plan exhaustivo para borrar las ciudades alemanas del mapa. No fue un “error bélico” y tampoco lo fue de cálculo. Quizá estuviera todo muy calculado. De ciudades como Hamburgo, Berlín, Nüremberg, Colonia o Dresde no quedó en su mayoría sino el polvo de los escombros y el olor de los cadáveres carbonizados. A tales penas se vieron obligados los alemanes a padecer por sus pecados…

¿Y la literatura? Puede que los supervivientes a los bombardeos tuvieran la respuesta: conmoción. Aquellos que sobrevivieron a las bombas incendiarias y a los escombros de los edificios no pudieron describir lo que ocurrió. Tal es el colapso de la mente ante el miedo y la angustia, que no es consciente de su derredor cuando la muerte acecha. Sebald hace hincapié en la destrucción de Hamburgo. Fue descomunal. Una de las ciudades más importantes de Europa se convirtió de la tarde a la noche en una gran caldera.

Los escritores tampoco pudieron plasmar la angustia de los alemanes después de la guerra en sus obras. Se hicieron intentos por profundizar en los hechos que ocurrieron durante los bombardeos. Todos fueron insuficientes. Esto es lo que critica Sebald con su estilo único e inclasificable.

Por lo que a mí respecta, me ha parecido un libro muy, muy interesante. No quiero dejarme llevar por las teclas porque seguro que exageraré demasiado. Es un escritor fuera de lo común. No cae en el esnobismo ni lo alternativo. Sólo cabe pronunciar una palabra: SEBALD.

2 comentarios:

victorbite dijo...

La despersonalización de la guerra, es un tema interesante, pero no has hablado nada de cuál es el planteamiento del libro.
¿Parte del momento, o de la reconstrucción, cómo se tratan los personajes...?

Rafa M. dijo...

Sí, perdona. Es un ensayo. Por eso no he hablado de los personajes ni nada por el estilo. Más que nada, consigue, en su conjunto, hacerte presente entre el terror. Pero no de un modo descriptivo ni de choque, sino psicológico, por la cantidad de datos y entre líneas. Por eso digo que es inclasificable, pues no habla directamente, lo hace en conjunto. Cada línea, cada palabra juega su papel en el ensayo. En eso radica su genialidad. Pero también ha escrito novelas. Están en la ed. Anagrama. La más famosa es Austerlitz...