domingo, 27 de diciembre de 2009

Plenitud de los tiempos

Plenitud de los tiempos… Curioso concepto. ¿Qué es plenitud de los tiempos? El tiempo ¿puede ser pleno? Quizá llegue un momento en el que el “fluir” sea claro, perfecto, sin medida; en el que el tiempo no nos desintegre como el viento a la esfinge o como las olas del mar erosionan el acantilado… Pero ¿acaso ha ocurrido eso? ¿Plenitud de los tiempos es inmutabilidad?

Dicen que hace unos dos mil años nació un niño en Judea. Para unos no tuvo importancia su nacimiento, para otros fue una amenaza y un desafío a la erudición, y para algunos filósofos y pastores fue la salvación. A ese niño se le llamó el Mesías para ensalzarlo y ajusticiarlo. Fue signo de contradicción. Sólo cabía aceptarlo de toda gana o rechazarlo hasta desearle la muerte. No hay punto medio. Igual que ocurre con el tiempo: o se vive en él o nos erosiona el alma. Y si ese niño era la plenitud de los tiempos no se podía prescindir de él.

Tras ese niño, tras dos mil años de cristianismo, ¿ha llegado la plenitud de los tiempos? ¿Es el hombre más humano? ¿Han acabado los males, sucumbido los tiranos y engordado los que pasaban hambre? Al parecer, el ambiente no es muy favorecedor. A derecha e izquierda vemos el horror del hombre, el poder de su impotencia. Pero sólo en apariencia: todo pasa. Unos hombres siguen a otros, y cada uno vuelve a empezar. El tiempo concede oportunidades. Entonces, ¿qué era ese niño? Poca cosa: nació en un establo junto a los animales. Sus padres eran campesinos y vivían de la artesanía. Él no aprendió nada de los eruditos. No fue a Atenas ni a Alejandría, tampoco a Roma. Y, para asombro y temor de todos, se proclamó Camino, Verdad y Vida.

Nadie duda que Jesús fuera un gran hombre. Un hombre bueno que padeció la injusticia. Sin embargo, ¿cómo pudo ser este hombre el Signo del tiempo si sucumbió al mismo tiempo, si fue crucificado como un villano y tomado por loco? Seguirle parece una temeridad. En los primeros años de su legado fueron crucificados, quemados, torturados y engullidos por las fieras aquellos que se decían sus hermanos. Por eso, ¿ha sido Jesús la plenitud del tiempo? ¿Qué supone tal plenitud? Todo sigue pasando de igual manera (¿de igual manera?). Siguen las guerras, las enfermedades y todo tipo de penurias. Y aquellos que quieren hacer el bien viven con cierta resignación ante tanta injusticia. ¿Cómo puede darnos esperanza Jesús? Él se fue, nosotros, cada uno de nosotros, está aquí expuesto al tiempo. ¿Qué hacer, pues? ¿Vivir de utopías, de melancolía, de desengaños? ¿Qué puedo hacer yo?

El tiempo es poderoso. No hay mal que perdure ni tirano que no sucumba al tiempo. El problema es ver al mal y al tirano como entes vivos y capaces. Porque no lo son. ¿Dónde están? En ningún sitio. Se trata de algo concreto, de un alguien que lo propugna. De igual manera pasa con el bien, pues no es sino por nosotros que lo hacemos. Depende de nosotros: podemos gritar la crucifixión como los fariseos, prescindir de la verdad como Pilato o estar al pie de la cruz como María, la Virgen.

¿Qué es, pues, la plenitud del tiempo? Entender que nada ha pasado. El tiempo no es tiempo. El ayer no es y el mañana no ha llegado. Sólo existe un ahora que se nos escapa en el sueño. El ahora de la eternidad de ese niño que se presenta en un portal. El ahora del Tiempo que no es tiempo, que no empobrece, sino que da, que crece. Plenitud es crecimiento, Vida. Un fluir desbordante y vigoroso. Nos convertimos en torrente embravecido para adelantarnos al tiempo al ser con el Tiempo, que es Origen y Plenitud. Así podemos contemplar asombrados el nacimiento del Niño Dios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola soy Javier, me he encontrado de repente con esto, y la verdad, me ha gustado. No sé quién eres ni en qué crees pero me gustó lo del "ahora de la eternidad de ese niño". Creo que eso es lo que representa o creo que debería representar Cristo para un cristiano. Alguien que vivió hace 2.000 años pero que sigue presente hoy, y seguirá presente siempre. Alguien que sentó las bases de esa eternidad, que desgarró las estructuras del tiempo y proclamó un nuevo "Reino" que todavía no nos acabamos de creer. El resto, el tenerlo como algo pasado y sin influencia en nuestra vida, no deja de ser un cuento para vivirlo una vez al año. Que Dios te bendiga. Te invito a mi blog, está recién comenzado pero poco a poco se irá haciendo más grande...


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