sábado, 30 de mayo de 2009

Un comienzo

Siempre he querido escribir. Lo cierto es que me gusta. Pero cuando no tienes nada que te obligue a hacerlo, es bastante difícil. Es como mantener un monólogo... En ocasiones pareces un loco, un auténtico lunático.

¿Qué mejor manera que ésta? No sé si tendré muchos lectores, pero eso es lo de menos. Puede que sólo acaben leyéndome los más cercanos, o, por si fuera poco, algún amigo que quiera darme ánimos -unas palmaditas en la espalda y una sonrisa, para variar-.

Sigue sin importarme quiénes me lean. Aunque sí que me importa que me lea alguien... Sería bastante estúpido que volviese a morderme la cola como una pescadilla, ¿no? Para que nadie me lea, es mejor volver al solitario cuaderno de notas, que siempre consuela. Bueno, eso depende de qué se entienda por consolar. ¡Bah, qué más da! Perdóname si me estás leyendo. Comprendo que soy un poco desesperante. No he dicho nada importante hasta ahora. Tranquilo, ya lo diré. Será importante para mí, claro está. Pero necesito que me leáis para que deis vuestra opinión.

Sí, sí, os estoy pidiendo que me leáis como si fuese un mendigo. ¿Cabe mejor comparación ahora para un escritor? Ahora que no lee ni el Tato, el oficio de escritor es tan rentable como las peras del olmo. Me gusta escribir, pero no sé si me gustaría ser escritor. ¡El panorama es tan desolador! Por si fuera poco, cuando estás buscando algún tema -una historia, un relato corto- te encuentras en un estado pésimo, melancólico. Todo ello por querer dártelas de genio creador.

Así que, por favor, os lo vuelvo a repetir, leedme. Es muy triste pedirlo, lo sé, veo vuestras caras de compasión. Pero no, no soy un niño olvidado en la puerta de la guardería, eso no. Simple y llanamente, soy un novato, eso que llaman ahora: "escritor novel". Y no se puede ser escritor novel si nadie te lee. Eres... un pringadillo más que le gusta dárselas de literato.

Con todo esto, me lanzo en el mundo de las letras como mi querido Don Quijote -que no me lo he leído, por cierto-, ese héroe que se lanzó a la aventura en busca de algo mejor cuando nadie esperaba nada. Puede todos le viesen como un loco, igual que puedo parecerlo yo, pero hubo uno que le vio como un genio, y a mí me gustaría encontrar alguien que me siguiese como Sancho lo hizo con Quijote. (Amable lector: si has llegado hasta aquí, demuestras bondad en el alma. ¡Gracias Sancho!).