lunes, 5 de abril de 2010

In vino veritas


Me he leído un libro de Kierkegaard: In vino veritas. Se trata de un diálogo ambientado en una cena donde abunda el vino. Bajo los efectos de la bebida se entregan a sus elucubraciones entorno a la mujer y el amor. Esto me es gracioso, porque no se aleja para nada de la realidad: basta ir a tomar cerveza con los amigos para encontrar un símil de esta situación. Sin quererlo ni beberlo, la conversación se puede volver trascendente o estúpida; y cuando se vuelve trascendente se pueden llegar a superar los diálogos de Platón. No creo que Kierkegaard pretendiese superarlos, pero, desde luego, los imita.

El autor es bastante provocador, además de irónico. Pone en boca de sus personajes las opiniones más curiosas sobre la mujer. Creo que en el fondo está tomándonos el pelo, pues parece ser que ninguno de los personajes tiene la más mínima idea acerca de la mujer. Todos hablan en base a su experiencia. Y por ello digo que son provocadores, porque sus opiniones no son del todo correctas: casi todas son desesperanzadoras o descerebradas. Parece que el amor entre el hombre y la mujer es una ilusión. Que no queda nada por hacer, ya que las mujeres, según dicen los personajes, no tienen remedio. Son el sexo débil (en el libro) y están condenadas a los seductores, las modas y la irracionalidad. Aunque yo creo que esto no lo piensa Kierkegaard. Al final de libro muestra un matrimonio anciano en el que el marido alaba a su mujer y le demuestra que le ama. Esto a pesar de haber renunciado a otras cosas. Es una escena entrañable.

Por mi parte, el libro me ha resultado interesante. Me ha sorprendido. Yo esperaba algo con más enjundia filosófica, un diálogo al estilo de Platón. Pero no ha sido así. Sino que la enjundia estaba de fondo. He podido sacar mis conclusiones. Una de ellas es que la filosofía versa sobre la vida misma, sobre el ser humano. Si no es así, la filosofía se convierte en algo alejado de la realidad. Si no se consigue encontrar el sentido de las relaciones humanas y de la vida, ¿para qué la filosofía? La vida es el objeto de la filosofía. Y la vida gira en torno a las relaciones humanas, en las que el hombre se desarrolla y crece. Por eso, todo aquello que emborrone el sentido de la vida debe ser desechado. No puede ser filosofía aquello que exalta el sinsentido y la tristeza. Como decía Tolstoi, la filosofía es la ciencia de la vida.

No sé si Kierkegaard pretendía trasmitir esto, pero yo lo creo así. Espero que no sea el último libro que me lea de él. Lo repito, me ha gustado, aunque es un poco confuso en su estilo y sus razonamientos.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

Mas que un comentario a tus entradas quiero felicitarte por el blog y pedirte por favor que visites Mis Ideas y me comentes qué te parecen.

Rafa M. dijo...

Gracias, Nicolás, por tu comentario. Un saludo