jueves, 16 de septiembre de 2010

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Era verano, agosto. De noche. En el pueblo. Estábamos de botellón. Digamos bastante cociditos… No sé por qué, instintivamente chicos y chicas hablábamos por separado. Ellas no sé de qué hablaban, nunca las escucho. Nosotros pasamos de fútbol a mujeres y de mujeres a cine. Yo valoraba el cine de Bergman y el de Erice con Santi. Miguel y Carlos discutían sobre política y eso, siempre acaban igual. No lo entiendo, los dos son de izquierdas… Gonzalo volvió después de habernos dejado un rato. Tenía una cara horrible. Venía llorando. Al parecer, no fue a mear… Echó toda la cena. Y habíamos tenido barbacoa… “¿Qué pasa, tío?”, le dije. “Nada, nada”, contestó. “Uuuyyy, esos ojitos… ¿De verdad que no?”, preguntó Santi. “Que no, que no”, dijo Gonzalo entre sollozos. “Ve a hablar con él, en serio”, me dijo Carmen. “Bueno, Gonzalo, ven conmigo un momento”, dije. Nos fuimos a las escaleras de un callejón. Empezamos a hablar. “A ver, ¿qué te pasa?”. “No, nada. Es que… la he perdido”. “¿Perdido? ¿El qué?”. “Me la regaló mi madre al nacer, tío, no puede ser. Estoy muy jodido”. “¿Qué es, una medalla o algo así? ¡Seguro que la podemos encontrar!”. “Que no, Juan, no se puede”. “¿No? Entonces ¿qué has perdido que no puedes encontrar?”. “Mi dignidad”, contestó. D-I-G-N-I-D-A-D, esta palabra sonaba como el zumbido molesto de un mosquito por la noche. “¿Tu dignidad? ¿Qué dices?”. De repente, sin venir a cuento, se puso a hablarme de Kant. Gonzalo es más o menos filósofo. Lee muchos libros y tal. Y habló de no sé qué imperativo categórico o algo así. No lo recuerdo bien. Al final le dije que descansara en mi coche. Después lo llevé a su casa.

3 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Me ha gustado mucho, Rafa. Gran final. Tienes este género bien cogido.

Luzmaral dijo...

Sí que tenía que andar mal el pobre para ponerse a hablar de Kant a esas horas….:-P
Me ha gustado mucho, Rafa. Qué bien que ya no seas competidor mío para el concurso de relatos de la uni!

Rafa Monterde dijo...

Bueno, es que Kant deprime a cualquiera ¿no crees? Tiene una idea de libertad y moral un tanto "encorsetante"...

Ah, y creo que sí que me puedo presentar al concurso de relato, ¡ja! Pero, tranquila, el año pasado no tuve ninguna oportunidad.

Un abrazo