domingo, 12 de septiembre de 2010

Amor y Belleza III

El artista no es dueño de sí mismo. Está encadenado a la vida, a su vida: el crear. Un artista no piensa lo que debe crear, simplemente lo concibe, lo anhela, lo ama… No hay esquemas que le dicten. Si se piensa que el artista es un privilegiado, se está en lo cierto: goza de una libertad que pocos tienen. Pero la vida del artista no es nada seductora. Pues los ojos del público están puestos en su creación (si es famoso) o pasa desapercibido (si nadie lo conoce). Además, el caos es una constante en su vida. Un artista encuentra orden donde no lo hay. Y, por ser capaz de hablar (con su lenguaje) del mundo, descubre el desorden de la sociedad tan sólo mirando de reojo.

Ahora, volvamos al amor. ¿Qué es el amor? El amor parece ser un narcótico, un poder que nos arrebata. Pero, ¿es sólo eso? El amor no puede ser un mero arrebato apasionado que nos arrastra donde quiere. El amor, si se me permite, no es amor. El amor no es enamoramiento. El amor es sacrificio. En el caso de unos amantes jóvenes es fácil ver esto. Pongamos a Romeo y Julieta como ejemplos. Son dos jóvenes que se dejan llevar por ese enamoramiento pasional y desmedido. Ponen en peligro sus vidas y hacen un jaque directo a la política de sus familias. Y a ellos no les importa. ¿Esto es amor? Creo que puede serlo. Es amor apasionado, pero es amor. Es un amor tan arriesgado, que, por mi parte, conmueve. El hecho de que dos jóvenes arriesguen sus vidas y desobedezcan a sus familias porque no pueden vivir el uno sin el otro es apasionante. Son capaces de darse al otro sin condiciones.

Entonces, ¿dónde hay verdadero amor? En el sacrificio de los amantes. En el entregarse mutuamente sin pretender nada. Romeo hubiera podido estar con Julieta toda la noche observándola con sencillez… si ella se lo hubiese pedido. Romeo y Julieta no piensan en sí mismos, sino el uno en el otro. No se puede amar sin un otro. Y ese otro es insustituible. Amar es ser feliz buscando la felicidad del amado. Quizá sea por ello que Romeo y Julieta es una tragedia. Son dos jóvenes superados por las ambiciones del mundo…

¿Y la belleza? ¿Dónde está? En ninguna parte. Pertenece a cada persona el descubrirla. La belleza es comunión. Es un acto trascendental del hombre que le lleva a simpatizar con aquello que desea y se le presenta. Por ello, la belleza no puede ser definida. Cada ser humano tiene una percepción del mundo. Y no se pueden imponer cánones de belleza, porque sería fijar las fronteras de la libertad de la persona. Porque sin libertad, no hay belleza. Y si la belleza es trascender, el amor es belleza también; lo mismo ocurre con la verdad. Así pues, podríamos definir al amor como el máximo trascendental y a la belleza como el acto trascendental del sujeto que ama a lo otro: comunión.

La persona entrará en comunión con las demás y con el mundo. Crecerá poco a poco gracias a esa relación. Se trasciende a sí misma y por ello será capaz de ser más. Y su percepción de la belleza irá madurando, sin prisa ni angustia. Llegará hasta el punto de poder darse a los otros. Ya que ama sin medida gracias a que los otros se han dado a ella misma.

La belleza es la comunión y la donación del ser. Se trata de la relación en su máxima amplitud. Es el acto de ser como crecimiento y conocer a la persona como ser trascendental capaz de más siempre. Así, el acto de la belleza es la expresión de la libertad sin restricciones.

10 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Del final, sobre la belleza, estoy muy de acuerdo, por el enfoque antropológico personalista que le das. Creo que hay que ayudar a hacer ver que la belleza es una dimensión humana, no simplemente una propiedad totalmente relativa (?) de unos objetos. Hay que descosificarla, y devolverla a su verdadero ámbito, para que vuelva a emocionar y entusiasmar a la persona con la propia vida.
De Romeo y Julieta de Shakespeare tengo una visión menos optimista. Es un amor muy en sus comienzos, totalmente pasional, donde creo que ninguno está en condiciones de hacer un acto de entrega total, equilibrado. Recurrir al suicidio es la prueba. Lo que ocurre es que el drama de Shakespeare es un reunir circunstancias límite, donde la presión exterior es tan fuerte que determina las acciones trágicas. Prefiero pensar en amores más cotidianos. Pero esto habría que hablarlo con calma, en un blog no da para matizar mucho.

Rafa Monterde dijo...

Sí, tienes razón con Romeo y Julieta. He puesto este ejemplo porque suena a todos. Y como dices, para hablar de esta tragedia hace falta más tiempo. Porque da para algo más que un simple comentario. Lo de la presión exterior gusta. No sé, lo trágico conmueve, ¿no crees? Parece que vivir trágicamente a veces es un motivo para vivir, una especie de fe en uno mismo contra el mundo. ¡Cuánto da el tema de la tragedia! Ya hablaremos de ello. Un saludo

Mora Fandos dijo...

Así es, ¿vivimos una época trágica?, habría que pensarlo, ya hablaremos. Un saludo.

Pablo Hernández Blanco dijo...

Estoy contigo en que la belleza no puede ser definida... pero lo bello sí.

Rafa Monterde dijo...

Pues sí, "lo" supone un algo. Una relación... Ahí cambia la cosa. Gracias por comentar. Un saludo

FeR dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa Monterde dijo...

La vida es sueño y los sueños sueños son... ¡Gracias por comentar, Fer! Un saludo

FeR dijo...

El sediento sueña que bebe pero creo que ya estás embriagado de amor y belleza, ¿podrías ser un poquito feo y odioso?...jejeje, un saludete amiguete.

Carmen Pérez Alarcó dijo...

Me tranquiliza que alguien más vea el caos como una constante en la vida del artista.
Casi me siento aliviada...

Rafa Monterde dijo...

De nada, Carmen. Me encanta tu blog. Buenísimo. Un saludo. Gracias por comentar.