jueves, 2 de septiembre de 2010

La mano y la pezuña

Escribo esta entrada a propósito de una amiga mía. Mantuve con ella una conversación sobre si los animales son mejores o peores que las personas. Tema que me parece interesante y muy actual. Porque, por lo visto, no está del todo claro.

Si echamos un vistazo rápido, podemos quedarnos con una visión parcial de la persona. No es lo mejor de ella lo que más reluce. Pensamos en las guerras, las hambrunas y todo tipo de calamidades, al menos, eso afirmaba mi amiga. No son pocas las declaraciones de famosos, como Tarantino o Leonardo Boff, en las que dejan al ser humano en un puesto poco más que rastrero. Pero si pasamos a hablar de los animales, la cosa cambia. Viene a nuestra mente el recuerdo de una mascota cariñosa o el de animales salvajes por la pradera. Imágenes bonitas, sin duda inocentes, de las que no tengo nada malo que decir. Es más: me declaro amante de la naturaleza. Sin embargo, si me dan a elegir entre un perro o una persona, elijo, sin que me tiemble el pulso, a la segunda.

Los animales son seres extraordinarios. Son capaces de adaptarse al medio ambiente, de sobrevivir en condiciones extremas e incluso de manifestar aspectos casi humanos. Al domesticarlos, puede que les demos nuestro cariño y, así, nos correspondan. Harán que pasemos buenos momentos, nos ayudarán en situaciones comprometidas y nos consolarán cuando no haya nadie cerca. Ahora pregunto: ¿lo hacen por sí mismos? ¿Puede un animal que no ha recibido nada por nuestra parte dar algo? Creo que no. En tanto que reciben, dan algo. Se “humanizan” al estar con nosotros. Dudo que sea por otra razón. Los animales no son capaces de elegir como nosotros. El hecho de que podamos singularizar a un perro en concreto, de hacerlo nuestro, no significa que el perro lo haga. A él ni le va ni le viene. En cambio, nosotros no somos así. Yo soy “yo” y tú eres “tú”. Nadie puede cambiarte por otra persona. Con el animal podemos hacerlo, ya que no posee personalidad. El perro es singular para mí, porque puedo conocerlo como tal, es éste perro. Y él no puede conocer de manera particular. No es libre.

Pasemos a hablar de la evolución. La fisiología humana es privilegiada. Somos bípedos, tenemos manos e inteligencia. El ser humano puede andar erguido, contemplar el mundo y trabajar. Acciones que le son propias y no de otro ser vivo, ni siquiera del mono. Así como los animales no superan sus limitaciones específicas, la persona sí lo hace: tiene la técnica. Crea instrumentos con los que puede llegar a más. Y esto es por poseer manos e inteligencia. Otro de los atributos que le diferencian y le colocan por encima del resto es su capacidad de palabra. La boca humana está diseñada para vocalizar y articular palabras. Por ello vive en sociedad y es capaz de crecer, de ser más que antes…

Aún más: libertad. La libertad es totalmente humana. No es un atributo específico, sino que es personal. La libertad pertenece a la persona en cuanto que es persona. Esto la diferencia del resto de su especie. De esta manera no está sometida a las necesidades de específicas del grupo, tribu o sociedad. Y lo más sorprendente de la libertad personal es el darse. La persona puede disponer de sí misma para las demás. El don es algo que sobrepasa la naturaleza humana y la naturaleza en general. La capacidad de entrega de una persona no tiene límites, salvo más allá de la muerte. Lo más humano es el amor, el sentido del don. El ser humano es más con los otros, coexiste, es-para-los-demás. Todo ello por la libertad. Encontramos, pues, una tríada en la persona: conocimiento-libertad-amor. Que es lo que más la engrandece, aquello que la sitúa por encima del resto de los animales.

Así con todo, a pesar de lo sublime que resulta la naturaleza y sus especies animales, el ser humano no tiene parangón. Si observamos el horizonte animal, cuando nos encontramos con la persona se produce una hipérbole, como si de una gran montaña se tratase. Desde la que podemos asombrarnos al comprobar nuestra altura.

10 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Muy buena entrada, con mucho fondo, y bien argumentada. Me gustan mucho los argumentos personalistas, y aquí hay unos cuantos: la diferencia con los animales, el don, la libertad, la co-existencia... Se ve que has estudiado, y leído más de un texto. Me ha recordado a lo que dice Julián Marías sobre los animales domésticos, que están hominizados, y "se les pega" algo humano.
Y otro asunto que tocas: la no especificación fisiológica del hombre, por contraposición a la del animal, que lo vemos perfectamente adaptado a su nicho ecológico, y si se saliera de él, perecería o se mermarían sus capacidades -nunca he entendido los zoos-. En cambio el hombre en su no especificación, o especialización, encontramos un rasgo de su ser espiritual, que le hace estar por encima de lo material, al no estar determinado por ello, aunque obviamente nos condiciona, pues como dice Gabriel Marcel, somos un misterio, porque somos cuerpo y al mismo tiempo tenemos cuerpo. En fin... ánimo con esta línea.

Anónimo dijo...

me parece que tienes un blog apasionante. Me he leido 4 o 5 entradas y la mayoria me han gustado bastante. Espero que sigas con ello, de hecho te recomiendo que sigas con ello. Porque cuando uno escribe lo que piensa, esos pensamientos se vuelven mas fuertes y mas claros. Sigue asi Rafilla.

Rafa M. dijo...

Muchísimas gracias, Manel, por tu comentario. A uno le dan muchos ánimos. Si te digo la verdad, la culpa de los ejemplos personalistas la tiene Lenonardo Polo... En el que hay mucho más. Un abrazo

Anónimo, gracias por tu comentario. Pero, si no te importa, ¿quién eres? Un abrazo

Miguel Fabra Pérez dijo...

Chaval! estoy contigo al 100%. No se si te conté que tengo una pareja de ratones (los dos machos). No saben hacer otra cosa que pelearse, por el territorio, por la comida, por dominar al otro al fin y al cabo. La única manera de educarlos es dandoles un dedazo (imaginate que un dedo gigante viene a toda velocidad y te hace volar... es un poco cruel, pero si no se hacen daño). Además le tienen miedo a todo a menos claro, que te acerques con comida todos los días y relacionen tu mano con esta comida (a veces la relacionan demasiado y te dan un bocado pensando que eres una deliciosa pipa).

Me he extendido demasiado pero con ello quería remarcar el caracter social de las personas que son capaces de desarrollar sentimientos positivos como el amor y anteponerlos con libertad a los sentimientos negativos. El ser humano es capaz de controlarse y dominarse; es capaz de elegir el bien. Mis ratones no son capaces de ver que si trabajaran en equipo podrían salir de la jaula (la cual dejo siempre abierta).

un saludo!!

PD: También me encantaría ver ratones guardando comida para otros ratones hambrientos, jejeje, sería interesante.

PD2:me parece que he desvariado un poco pero llevo todo el día pensando en numeritos...

Batgirl dijo...

rafa!se q qerias q te comentara algo.... yo no se hablar tan bien como tu y no qedara igual de bonito pero bueno ya me conoces. hay taaaantas cosas q podria intentar comparar de los animales y las persona segun como tu lo ves..quiero decir q por ejemplo tu dices q los animales solo dan si han recibido antes pero yo no creo q sea asi, por ejemplo todos los pobres de las calles q tienen perro, q muchos de ellos los dan de comer y eso, dudo q todos los alimenten y sin embargo no se alejan de ellos. porque los perros tambien sienten la coledad, cuando me voy de casa y dejo a groucho solito me mira y me llora para q me qede.
luego tambien dices q las persona al tener la posibilidad de hablar viven en sociedad pero los loros por ejemplo tambien tienen la capacidad de hablar y hay un pajaro en el mundo q creo q es el pajaro lira que puede imitar casi cualquier sonido(natural o artificial)a la perfeccion. los animales tambien viven en sociedad, y tienen su propio lenguaje, q no lo entendamos es otra cosa =)
pero mira los delfines, las abejas, los perros..todos los animales tienen codigos y los q viven en manada, banco..grupo en definitiva siempre estan del lado del grupo. incluso tienen al macho alfa q vendria a ser como "el rey".
sabes que este tema me encanta y cuando qieras lo podemos discutir otra vez y otra y otra..ajjajaja cuidate mucho rafa!!

Rafa M. dijo...

Estaba esperando tu comentario, Batgirl. Ya sé que no estarías de acuerdo en todo, pero bueno, ya hablaremos. Me ha gustado lo que has dicho del loro, porque ya he escrito sobre ello. Es cierto que los animales poseen lenguaje, pero dista mucho del lenguaje humano. Es un tema complejo, del que se pueden escribir incluso libros. Pero, si quieres, ya quedaremos para hablarlo. Podríamos quedar en una pajarería... ¡Un fuerte abrazo!

Marcela Duque dijo...

Sip, antes de ver el comentario te iba a preguntar por Polo. Se te ve el plumero, jaja, en buen plan.
Y lo mejor de la libertad es, para mí, la esperanza. La capacidad de estar abierto, la pura apertura, según Polo ¿no? Poder esperar en el futuro, creer, confiar, infundir la esperanza porque sabemos que en el hombre cada acción trasciende, nos perfecciona y perfecciona... Eso, el que en el hombre las acciones no sean sólo un gasto de energía, un paso en el ciclo de la vida es algo radical.

Rafa Monterde dijo...

Es que... con Polo es difícil que no se te vea el plumero. Es Polo, sin más. Aunque lo intentes camuflar. En el tema del futuro te me has adelantado: mi próxima entrada tratará de esto. Quiero relacionar libertad y futuro. Claro está que me basaré en Polo. Aunque es tan profundo, que seguro que me quedo corto. Además, escribir sobre Polo y hacerlo comprensible... es una tarea que requiere su tiempo, ¿no crees? Y tú, ¿qué opinas de D.Leonardo? ¿Lo has empezado a estudiar? Creo que es un buen proyecto de futuro. Un saludo. ¡Gracias por comentar!

Marcela Duque dijo...

Sé que en Filosofía los prejuicios son lo peor que puedes tener. Y he de reconocer que con Polo tengo los míos. Infundados, supongo, porque en realidad no tengo nada contra su pensamiento, que pienso que es MUY INTERESANTE (por lo poco que sé, pues lo que he estudiado de él es lo que Sellés nos hablaba en sus clases de antropología, por allá en el primer semestre del primer curso). Creo que me molesta un poco la "capillita" que se ha montado en torno a su figura, como si ser poliano fuera el non plus ultra de la Filosofía. Aunque bueno, reconozco que una visión un poco superficial pues no sé mucho ni de Polo ni de los "polianos" y por ahora prefiero terminar de imbuirme de la tradición filosófica, formarme mejor el juicio para luego, si eso, adentrarme más en Polo.

Cuando estaba en primero había un tema, que aún tengo en el tintero pues no he leído mucho, que me interesaba mucho. Es la epektasis en Gregorio Magno. Una vez estaba hablando de eso con un profesor y me dijo que leyera un artículo de Polo en el que tocaba tangencialmente el tema. Al final habla de la apertura a la esperanza. Si quieres te lo puedo enviar por email, porque no sé dónde puede estar publicado. Se llama la sofística como Filosofía.

Rafa Monterde dijo...

Bueno, los prejuicios los tenemos todos. Te puedo asegurar que yo los tenía con Polo. El que lo tuviesen en un altar me sorprendía, pero cuando vi cómo se le rechazaba me llamó más la atención. Sin embargo, no lo empecé a leer. Lo hice más tarde, cuando, estudiando Antropología Filosófica en 1º de Teología, me encontré con algunas contradicciones en cuanto a la ética. Por suerte, un amigo me dio un ensayo de Polo: Lo radical y la libertad; que fue para mí como un nuevo horizonte. Ya en segundo, cuando la asignatura era 'Ética', fue cuando me introduje más en Polo. Y no me está defraudando. Si quieres, mándame el ensayo. Lo leeré con mucho gusto (r.monterde89@gmail.com). Ah, una pregunta, ¿cuál es el tema de las Reuniones Filosóficas de este año? Tengo intención de ir. Un saludo