jueves, 30 de diciembre de 2010

Amor joven

-Entonces, ¿estás enamorado? -preguntó Marta.
-Bueno, enamorado... no sé si es la palabra correcta - contestó Juan.
-¿Cómo que no? ¡Siempre estás hablando de amores y damas!
-Por eso no estoy enamorado...
-¿No?
-No.
-Y ¿qué es lo que sientes entonces?
-Ah, si yo lo supiera...
-Pero es algo de amor...
-Sí, amor a mí mismo... Estoy muy enamorado de mí mismo...
-Bueno, eso no es malo... Y... ¿de alguna mujer?
-Ah, las mujeres... Sí, supongo que tengo algunas en mi corazón...
-Algunas...
-Sí, tengo un corazón muy grande. No puedo permitirme ser egoísta. He visto que me necesitan muchas mujeres.
-Ya, no sé qué decir.
-No digas nada -dijo Juan mirándola tiernamente a los ojos.
-No me mires así, por favor.
-¿Por qué? No puedo resistirlo.
-Para, lo digo de verdad.
-Vale, pero la culpa es tuya.
-¿Cómo que la culpa es mía?
-Tú me has tentado a hacerlo.
-¡Yo no he hecho nada!
-Lo has hecho todo... Desde el día que nos conocimos. No puedes negarlo...
-¿Qué? Juan, ¿qué estás diciendo? Contrólate un poco.
-Es imposible, Marta, ya lo has hecho.
-¿Hecho, el qué?
- Todo...
-¡Juan, deja de hablar así y no me mires a los ojos!
-Si no quieres que te mire, deja de mirarme.
-¡Ay!
-¿Qué te pasa Marta?
-No puedes hacerme esto...
-Yo no hago nada, Marta...
-Entonces, ¡calla!
-Puedo callar mi boca, pero no apagar mi corazón...
-¿Qué?
-Si te digo que estoy enamorado de ti, ¿me crees?
-No, ¡no te creo ni te creeré nunca!
-Pues lo digo: estoy enamorado de ti.
-¡No, nunca! -dijo Marta, huyendo de Juan apresuradamente.

Juan fue tras ella. La cogió por la mano y, abrazándola, dijo:

-Marta...
-¡Qué! -dijo Marta con lágrimas en los ojos.
-Te quiero.
-Juan, esto no está bien, somos amigos...
-Por eso lo digo, nuestra amistad es más profunda que las demás...
-Sí, es cierto... ¡No, cómo!

Y Juan la besó en los labios. Marta no se resistió y bordeó el cuello de Juan con sus brazos.

3 comentarios:

Lucía... dijo...

A mi me pareció como si los conociera...
Un beso para ti y otro para Valencia desde mi Argentina.
Mientras tanto, te espero por mi espacio!

Rafa Monterde dijo...

¡Argentina! Vaya, gracias, Lucía. Me pasaré por tu espacio. Otro beso para ti y para tu tierra, Rafa.

Miguel Ángel dijo...

Enamorarse es muy fácil, Rafa. Todos se enamoran y lo mismo se desenamoran. El enamoramiento es la llamarada espontánea, intermitente, que arde con la primera cerilla que se acerca al combustible. Cualquier cerilla o mechero le sirve para encenderse. Otra cosa es el amor. El amor de pareja, en concreto, necesita que la llama del enamoramiento no se extinga y que en su interior, el combustible se vaya convirtiendo en brasa permanente. Que la chispa de la llama esté siempre viva y el poder de la brasa sustente el fuego, que el cuidado y la pureza vayan eliminando las cenizas y los restos de la combustión. Y eso sólo puede hacerlo el encendido de los sentimientos y la pureza del alma. Una mente limpia y un corazón noble y sincero. La inteligencia suficiente para comprender que amor y enamoramiento si son reales y verdaderos son inseparables de la fidelidad y por muy grande que sea el corazón de un hombre o de una mujer, el amor único del alma única, del amigo único, siempre estará en el centro de ese corazón. Para los demás quedará la simpatía, la bondad afectuosa, el respeto y la amistad, la admiración, el agradecimiento y la compasión. Pero el AMOR de fusión o es único para el único/a, o no es AMOR, sino emociones repartidas a la medida del ego personal. En el AMOR el ego no está. Se ha deshecho solo quemado en la hoguera que nunca se apaga.
"Pero,cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿encontrará ese amor en esta tierra?"