jueves, 9 de diciembre de 2010

Don Monterdote de Valencia

Querido lector: aquí te cuento la historia más historiada que se ha contado en el siglo XXI. En esta época de poca vergüenza, he encontrado a un joven que sí que tiene vergüenza pero que es un sinvergüenza cuando tiene que alcanzar sus sueños. O sea: pierde un poco el seso en determinados momentos. Aquí te cuento lo que me ha contado hasta ahora. Y espero que lo siga haciendo. Gracias, querido lector, por tu paciencia.

En un lugar de Valencia, de cuyo nombre no quiero acordarme, vive actualmente un caballero sin caballo, de los de la cabeza en el cielo y los pies en el no-se-sabe-dónde. Su nombre es Munterdo, aunque algunos dicen que es Monterde, pero, según me dice él, se llama Monterdote, y desciende de un linaje de hidalgos de la gran villa de Albarracín... Unos pocos estudios de filosofía y unos cursos de Derecho constituyen parte de su conocimiento, el resto lo deja a su cabeza, que elucubra sin cesar la manera de llegar a la verdad. Siendo nuestro caballero sin caballo un mozo, es más bien enclenque, de músculos empobrecidos pero rígidos, barba larga, rostro enjuto, manos finas, piernas largas y... digamos que es macho, nada más (por respeto a los lectores masculinos y delicadeza con las lectoras). Los sueños de nuestro caballero sin caballo son similares a los de otro caballero de la Mancha, muy conocido en la piel de toro y el resto del mundo mundial, aunque el segundo estaba un poco mal de la cabeza, y nuestro caballero no está tan mal de la cabeza, ya que es un buen chico y procura que no se le seque el seso, aunque eso es difícil, ya que, mientras el escribidor escribe estas líneas, ya se le está secando la caja de resonancias a Don Monterdote. Continuando con nuestro caballero, tiene gustos refinados para su generación, ya que no gusta de beber en extremo y sin motivo, porque considera la bebida un incremento de felicidad y no una huída de la realidad... Además, se empeña en encontrar la pureza de las damas y las damas no hacen más que recordarle que la pureza la tiene sólo él. Sin embargo nuestro caballero sin caballo no se rinde en su búsqueda, tal es así que ha puesto un anuncio en el periódico: se ofrece hombre joven para entablar una relación de noviazgo seria, él es inocente y soñador, dispuesto a ser fiel toda la vida. Y el resultado ha sido más que decepcionante, ya que sólo le han llamado mujeres que le superaban muchos años en edad. ¡Qué le vamos a hacer! El mundo no es perfecto para nuestro caballero sin caballo, pero él no desiste. O eso le ha contado el caballero al escribidor de estas pobres líneas...

6 comentarios:

Sil dijo...

Dígale usted, don Rafael, al señor Monterdote que no desespere. Y que mientras espera sin desesperar, continúe cultivándose y viviendo, que es la mejor forma de conocer, y ya se sabe que no se puede amar lo que no se conoce, y me da a mí en la punta de la nariz que el tal caballero sin caballo es de los que persigue el amor, "asín", en general, al mundo y a la vida.

Claro que quién soy yo para dar consejos... :P

Preciosa villa la de Albarracín. Yo desciendo de calamochinos, compartimos provincia de origen ;)

Rafa Monterde dijo...

No, si al final descendemos todos de Teruel... A ver si el jardín del Edén estaba en Teruel y los evolucionistas lo han puesto en África. Que Teruel existe es una realidad, el problema está en saberse vender como toca. Gracias por comentar, que creo que es una muy buena manera de razonar. Así intercambiamos opiniones, Sil, que las damas tenéis, muchas y no todas, muy buen juicio... Un saludo, Rafa. Nos vemos mañana en el concierto.

Marcela Duque dijo...

Me encantaría ver cómo termina la historia. Lo importante de un caballero, la grandeza del Quijote, es que pese a su locura, siempre es fiel a lo que cree. ¿Locura? ¡Qué maravilla, mientras no sea desesperanza!

Rafa Monterde dijo...

Áááááámíga mía... (parafraseando a Valdecasas). A ver si el caballero está cuerdo y los demás están locos, porque eso sí que sería un problema... Habrá que esperar a que su historia siga su curso, porque no la conozco ni yo mismo, que soy, según me ha dicho Don Monterdote, uno de sus más íntimos confidentes. Veremos. ¡Muchas gracias por comentar! Un saludazo, Rafa.

Sol Ruiz dijo...

Qué casualidad yo conocí a una dama madura y con alma de chiquilla - no sé qué habrá sido de ella-, que presentaba esa misma geografía interna y externa. Una idea-lista un poco tonta e ingenua. Pobrecilla. Se pasaba la vida soñando. Y al contrario que a Don Monterdote, se le enamoraban y colgaban jovenzuelos imberbes y con complejo de Edipo. Inmaduros y necesitados de una mami más que de una compañera.
Huyendo de la posibilidad de montar un jardín de infancia para niños raritos que se negaban a crecer.Harta de no encontrar un igual, se hizo alpinista para estar más cerca del cielo y allí encontró lo que llevaba dentro: su alma gemela. Desde entonces no he vuelto a saber nada de ella. Pero creo que su elección fue su premio y su recompensa a la fidelidad de una llamada secreta y profunda.
Me gustaría ahora preguntarle si su aventura le ha salido bien. Pero no tengo ni idea de donde podrá estar.

Rafa Monterde dijo...

Jeje, pues ya me contarás cómo le va la vida a esa joven... Un saludo, Rafa.