domingo, 26 de diciembre de 2010

Las virtudes militares


Hoy he podido hablar con un capitán del ejército. Es de caballería. Me ha estado explicando algunos temas castrenses, seguro que no os interesan... He ido a montar a caballo últimamente. Me encanta, creo que el contacto con los animales te vuelve más humano, comprensivo. Te ayuda a experimentar tus virtudes, tus defectos... Te conoces. Pasa lo mismo en el ejército, con los buenos militares. Aquellos que saben qué quieren, para qué están aquí: servir. El sentido del servicio, del honor, de la valentía y el sacrificio de los militares siempre me ha gustado. Yo no creo que  pueda ser militar. Soy muy anárquico en mis costumbres, sin embargo admiro a aquellos que, con sinceridad, dedican su vida al servicio de los demás.

Pasa lo mismo en cualquier ámbito. Las virtudes no están para el propio beneficio, al menos no son sólo para eso. Las virtudes son para los demás. Es más: la virtud es un ejemplo de amor a los demás. Cuando uno quiere ser mejor no lo hace solamente por el mero orgullo (que no es virtud), sino por el propio amor -que no es amor propio- y por el amor al otro. Se trata de coexistir, de ser con los demás. Eso es, según mi opinión, un ingrediente esencial para la felicidad, igual que el arroz lo es para la paella -soy valenciano, espero que disculpéis la metáfora.

Ahora que estamos en Navidad es muy importante disfrutar con los otros. Creo que ese es el sentido de una fiesta. Alegrarse con los demás y alegrar a los demás. Hacer ese pequeño sacrificio por los otros, para que la vida cobre más sentido del que ya tiene. Porque, aunque ya sea bella la vida, es de vital importancia mejorarla, hacer que sea más agradable...

Sé que digo esto con soltura, y puede parecer que no tengo los pies en la tierra. Soy el primero al que le cuesta hacer esto, mucho más decirlo. Porque a veces tengo más ganas de estar serio que de sonreír. Pero creo que, porque soy una persona -o eso intento-, es una obligación y una virtud -ya sé que suena muy marcial, perdonadme- sonreír. Me gustaría que los clásicos incluyesen dentro de la virtud la sonrisa. Ya que creo que es la mejor expresión de cariño, además de que muestra ese espejo del alma del que hablaban en la Antigüedad. Y como en la Antigüedad se tenía muy presente la virtud militar y el servicio a la patria que ella implicaba, ahora creo que una virtud de vital importancia en la democracia es la sonrisa.

8 comentarios:

Gaby Boeu dijo...

Tienes toda la razón. La milicia es sobre todo sacrificio por los demás. Si un militar se hace consciente de esa vocación y la vive con honestidad puede hacer un camino precioso en su evolución, porque la disciplina, el compañerismo, la ayuda a los demás, la austeridad y lo parco de las necesidades, el espíritu de renuncia y la sobriedad en las pertenencias siempre reducidas al mínimo, más el ejercicio agotador de las prácticas diarias, son ya unas bases importantes para el trabajo interior. No en vano, y con mucho ojo clínico, el capitán Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús.Compañía como acepción militar, claro. Un ejército de seres disponibles, entregados, capaces de olvidarse de sus egos perfeccionistas para servir al hombre con el amor humano de Dios y la poesía inteligente del Espíritu.Con la música de una práctica constante.

Tengo muchos amigos militares o ex-militares que ahora son pilotos de Iberia. Y te puedo asegurar que la mayoría de ellos siguen siendo personas buenísimas. La pena es que a veces, como en todas partes, cuecen habas y no precisamente en su punto, jajajaja!

Rafa Monterde dijo...

Gracias Gaby. También estoy contigo en lo que dices. ¡El gran Ignacio, que hizo de su vanidad un motivo de servicio a Dios! Jejeje... El muy animal conoció a Cristo en la segunda operación de su rodilla, para poder pavonerarse delante de las damas... Qué buen vasco. Un ejemplo para todos. Muchas gracias por tus palabras. Un cordial saludo, Rafa.

Gaby dijo...

Bueno, parece que tontear delante de las damas da mucho juego en espiritualidad y en literatura. Fíjate en Ibn Arabi o en Dante o en Petrarca, en Gracilaso o en Lope de Vega. Toda la poesía y la música provenzales, las jarchas y las mwasahas. Quien sabe. Tal vez se empieza tonteando entre las letras y la vanidad y se acaba descubriendo el dorado de Jesucristo, como les pasó a tantos y a tantas. Igual al fogoso Ignatius, nacido del fuego. Con ese nombre...estaba predestinado!
Seguramente es que antes de descubrir el Amor en lo más grande, hay que pasar por el amor en lo mediocre.Gastar toda la pólvora en lo que no sirve, para que después, limpios de deseos, manías y egos turulatos, el vacío se llene de lo que Es. De lo Único.

Rafa Monterde dijo...

Yo no lo habría dicho mejor...

Anónimo dijo...

Por si no fuera suficiente con ser especista, lo practica y para colmo aún cree que la guerra es un honor a un país y no un gran negocio.

Tendría que quedar claro para este nazi que las actividades mercantiles entre América y el Nacional Socialismo no se frenaron durante la II Guerra mundial...

Rafa Monterde dijo...

No sé a quién llamas nazi, pero si me lo dices a mí, te has equivocado de persona. Gracias por comentar.

Anónimo dijo...

GRACIAS...ESTE BLOG ES TODA UNA REVELACIÓN

Rafa Monterde dijo...

Muchas gracias por tus palabras. Un cordial saludo, Rafa.