¡Ay! ¿Por qué es tan difícil? ¿Alguien lo sabe? Lo intentas una y otra vez, sin parar casi, constantemente. Eres fiel, fiel. Y no. ¡No se puede, es imposible! ¡Maldita pretensión artística! ¿Quién o qué llama a eso? ¿Es vanidad? ¿Orgullo? ¿Inseguridad? ¿Pedantería? ¡Puede que todo a la vez! Quizá también tenga que ver Dios... Pero dejémoslo tranquilo, que trabaja mucho.A veces me dan ganas de tirarlo todo a la basura. Como si cogiera un lienzo y lo rajara de arriba a bajo. Para desahogarme, literalmente. ¡Qué agobio da leerse! "¿Yo escribo eso?", me pregunto una y otra vez. Recuerdas que sí lo has hecho, te entra angustia. Como un puñetazo en el estómago. ¡Menuda mierda esto de expresarse! ¿De verdad queremos tener libertad de expresión? ¡Es una responsabilidad, un sacrificio! Derechos, derechos y derechos, ¿y qué más? Pues más derechos. ¡Olé! A desangrar la sociedad. ¿Dónde está la responsabilidad con el derecho reconocido? Para algunas personas en el cu... Bueno, digamos que no la tienen.
Pues eso, la creación es un combate. Una pugna con uno mismo, por hacerlo todo lo mejor posible. Y siempre ves que te quedas corto. Es esa forma que se escapa a tus trazos, esa que no consigues capturar ni dominar con tus óleos. Normal que ahora hagan arte abstracto... ¡Pero! ¿Y si quieres hacer algo mixto, una combinación? Es decir, no hablamos del yo y el no-yo. No, nada de Hegel. Fuera autoconciencia y proceso dialéctico. De concepto nada. Igual, si somos sinceros, lo que queremos es relacionarnos con el mundo... ¡Ahí está el problema! ¿Cómo hacerlo nuestro, cómo hacernos suyo? No caigamos en misticismos, no seamos ingenuos. ¿Hasta qué punto el mundo pone mundo y el artista pone artista? ¿Dónde comienza y termina el arte?
Si podéis contestar a eso, me haréis un favor... Gracias.







Nunca había imaginado que pasaría, pero ha ocurrido. Velero, una revista de poesía, ha publicado una cosa que escribí. No sé si se puede llamar una poesía, sin embargo ahí os la dejo...



