viernes 31 de diciembre de 2010

Resumiendo

Haré un breve resumen, aunque breve y resumen ya signifiquen cosas parecidas...

Año 2010. Ha sido un año con 365 días. Esos 365 días han tenido sus horas, minutos y segundos. Me han gustado mucho. Como todos los años que llevo contando como años y que se desenvuelven en mi vida como tales, ha sido un año que me ha marcado. He hecho un gran descubrimiento: he cambiado la lógica racional por el sentido común. La razón nunca es suficiente para suficientarse. Suficientarse es una actitud aburrida y que cansa bastante. Así que este año he aprendido a no cansarme y a descansar. Hacer esto con 21 años es una hazaña. No todos aprendemos a descansar y a no cansarnos... En cambio, el sentido común es descansado, pero nunca te deja sin hacer nada. Con sentido común puedes hacer muchas cosas sin agobiarte. Y eso es muy importante. ¿De qué sirve hacer cosas si te cansas y después crees que no sirven para nada? Pues no. Todo sirve, como cada segundo del año. Así que este año he vivido al límite cada segundo, pero sin estrujarlo. Le he sacado el jugo, es decir: lo he exprimido. Exprimir no es lo mismo que estrujar, porque estrujar es destructivo y no produce nada. Exprimiendo puedes saborear aquello que haces. Yo he saboreado, mucho, de verdad. Mi vida es, desde 2010, inquieta y juguetona como una lengua. La lengua nunca se queda parada, ni siquiera cuando se acartona después de una resaca. Cuando pasa eso tienes más ganas de moverla, al menos yo las tengo. Por eso me ha gustado 2010. Ha sido un año que ha valido la pena, como todo, como la vida misma. Lo que quiero aprender en 2011 es cocina. La cocina es todo un arte. Dicen que Leonardo da Vinci era un gran cocinero. Y si Leonardo sabía disfrutar de la vida, creo que es un ejemplo a seguir por quienes queremos vivirla viviendo. Porque no me gusta la vida muerta, sino la vida viva. Con todo esto, para vivir hay que comer, pero hay que comer bien y no comer mucho, porque lo mucho cansa. Mi gran proyecto de 2011: ser cocinero, cocinero viviente, disfrutando de mis platos y organizando banquete: es bueno compartir... ¡Ay, ¿había dicho breve resumen?! Pues ya hemos comprobado que los resúmenes no pueden ser breves ni que lo breve puede ser un resumen.


¡FELIZ AÑO NUEVO!

jueves 30 de diciembre de 2010

Lo mejor

El mejor pensamiento que puedes tener hoy, es que has nacido ayer...


Hoy, hoy, hoy... Ahora, ahora, ahora...

Amor joven

-Entonces, ¿estás enamorado? -preguntó Marta.
-Bueno, enamorado... no sé si es la palabra correcta - contestó Juan.
-¿Cómo que no? ¡Siempre estás hablando de amores y damas!
-Por eso no estoy enamorado...
-¿No?
-No.
-Y ¿qué es lo que sientes entonces?
-Ah, si yo lo supiera...
-Pero es algo de amor...
-Sí, amor a mí mismo... Estoy muy enamorado de mí mismo...
-Bueno, eso no es malo... Y... ¿de alguna mujer?
-Ah, las mujeres... Sí, supongo que tengo algunas en mi corazón...
-Algunas...
-Sí, tengo un corazón muy grande. No puedo permitirme ser egoísta. He visto que me necesitan muchas mujeres.
-Ya, no sé qué decir.
-No digas nada -dijo Juan mirándola tiernamente a los ojos.
-No me mires así, por favor.
-¿Por qué? No puedo resistirlo.
-Para, lo digo de verdad.
-Vale, pero la culpa es tuya.
-¿Cómo que la culpa es mía?
-Tú me has tentado a hacerlo.
-¡Yo no he hecho nada!
-Lo has hecho todo... Desde el día que nos conocimos. No puedes negarlo...
-¿Qué? Juan, ¿qué estás diciendo? Contrólate un poco.
-Es imposible, Marta, ya lo has hecho.
-¿Hecho, el qué?
- Todo...
-¡Juan, deja de hablar así y no me mires a los ojos!
-Si no quieres que te mire, deja de mirarme.
-¡Ay!
-¿Qué te pasa Marta?
-No puedes hacerme esto...
-Yo no hago nada, Marta...
-Entonces, ¡calla!
-Puedo callar mi boca, pero no apagar mi corazón...
-¿Qué?
-Si te digo que estoy enamorado de ti, ¿me crees?
-No, ¡no te creo ni te creeré nunca!
-Pues lo digo: estoy enamorado de ti.
-¡No, nunca! -dijo Marta, huyendo de Juan apresuradamente.

Juan fue tras ella. La cogió por la mano y, abrazándola, dijo:

-Marta...
-¡Qué! -dijo Marta con lágrimas en los ojos.
-Te quiero.
-Juan, esto no está bien, somos amigos...
-Por eso lo digo, nuestra amistad es más profunda que las demás...
-Sí, es cierto... ¡No, cómo!

Y Juan la besó en los labios. Marta no se resistió y bordeó el cuello de Juan con sus brazos.

domingo 26 de diciembre de 2010

Las virtudes militares

Hoy he podido hablar con un capitán del ejército. Es de caballería. Me ha estado explicando algunos temas castrenses, seguro que no os interesan... He ido a montar a caballo últimamente. Me encanta, creo que el contacto con los animales te vuelve más humano, comprensivo. Te ayuda a experimentar tus virtudes, tus defectos... Te conoces. Pasa lo mismo en el ejército, con los buenos militares. Aquellos que saben qué quieren, para qué están aquí: servir. El sentido del servicio, del honor, de la valentía y el sacrificio de los militares siempre me ha gustado. Yo no creo que nunca pueda ser militar. Soy muy anárquico en mis costumbres, sin embargo admiro a aquellos que, con sinceridad, dedican su vida al servicio de los demás.

Pasa lo mismo en cualquier ámbito. Las virtudes no están para el propio beneficio, al menos no son sólo para eso. Las virtudes son para los demás. Es más: la virtud es un ejemplo de amor a los demás. Cuando uno quiere ser mejor no lo hace solamente por el mero orgullo (que no es virtud), sino por el propio amor -que no es amor propio- y por el amor al otro. Se trata de coexistir, de ser con los demás. Eso es, según mi opinión, un ingrediente esencial para la felicidad, igual que el arroz lo es para la paella -soy valenciano, espero que disculpéis la metáfora.

Ahora que estamos en Navidad es muy importante disfrutar con los otros. Creo que ese es el sentido de una fiesta. Alegrarse con los demás y alegrar a los demás. Hacer ese pequeño sacrificio por los otros, para que la vida cobre más sentido del que ya tiene. Porque, aunque ya sea bella la vida, es de vital importancia mejorarla, hacer que sea más agradable...

Sé que digo esto con soltura, y puede parecer que no tengo los pies en la tierra. Soy el primero al que le cuesta hacer esto, mucho más decirlo. Porque a veces tengo más ganas de estar serio que de sonreír. Pero creo que, porque soy una persona -o eso intento-, es una obligación y una virtud -ya sé que suena muy marcial, perdonadme- sonreír. Me gustaría que los clásicos incluyesen dentro de la virtud la sonrisa. Ya que creo que es la mejor expresión de cariño, además de que muestra ese espejo del alma del que hablaban en la Antigüedad. Y como en la Antigüedad se tenía muy presente la virtud militar y el servicio a la patria que ella implicaba, ahora creo que una virtud de vital importancia en la democracia es la sonrisa.

jueves 23 de diciembre de 2010

Natividad

Son demasiadas las palabras que se pueden usar para hablar de la Navidad. Cualquier cosa que diga ya ha sido dicha por otro. Lo único que puedo aportar es mi opinión o una pequeña reflexión, sin embargo dudo que aporte nada nuevo. Ya que lo único nuevo es la Navidad.

La Navidad es nueva. No sé si estaba prevista en la Teoría de la Evolución. Quizá hubo alguna rana o algún pez que tuviese inscrito en su código genético la historia del pueblo de Israel y la espera de la venida del Mesías. Seguramente es eso: evolución. Pero, a pesar de que la Navidad formara parte de nuestra evolución como especie, sigue siendo nueva. Sigue siendo nueva porque no todo el mundo celebra la Navidad de igual manera ni con el mismo sentido. Aunque intentemos buscar similitudes navideñas en otras culturas, no hay símil de la navidad. Hablo testicularmente: no la hay y punto. La Navidad es nueva. Es nueva aunque fuera resultado de la evolución humana o un residuo cultural. Quizá la combinación de ambas nos ayude a formular la culturvolución (parece más bien una palabra alemana, una de esas que usa Hegel para parecer más inteligente). Ahora hablaremos en plata: ¿por qué es nueva la Navidad? Veamos. ¿Cuándo una cosa es nueva, cuándo algo o alguien es singularísimo...? Es evidente, no voy a contestar. La Navidad es nueva porque es una Persona. Es una Persona, tanto para los cristianos como para los judíos. Ya que aunque los judíos aún esperen al Mesías, esperan a una persona. Volvamos al tema: la Navidad es nueva porque es una Persona, y las personas son siempre nuevas y únicas. Entonces, ¿qué Persona es esa de la que estoy hablando? Tampoco voy a contestar a esa pregunta, ya que creo que sería insultar a los lectores. No obstante, diré quién es esa persona: JESUCRISTO. La Navidad es Jesucristo. Por eso es nueva, porque Jesucristo es inigualable. Me van a perdonar los que no crean en Él y los que practiquen otras religiones, porque no digo esto con ánimo de insulto. Jesucristo es el único hombre en la historia que se ha proclamado Camino, Verdad y Vida. Y, que yo sepa, creo que es el único del que tengamos noticias de su resurrección. ¡Ya sé que es un tema de fe, que sólo lo pueden creer los cristianos ingenuos -como yo- y que es algo in-creíble! Pero Jesucristo me cae bien. Él decía que era el Hijo de Dios. Además, le gustaba decir que quería salvarnos a todos y establecer un Reino Nuevo. Para entender su Reino hay que ser un poco tonto, porque sólo siendo un poco tonto te puedes atrever a creer en su Reino. Porque es un Reino sin fronteras, ni límites, tampoco tiene leyes del Estado, mucho menos hace falta DNI... ¡Y no se pagan impuestos! Es más: en su Reino no hace falta la economía, porque te viene todo dado gratis, sin 5% TAE ni nada por el estilo. Como decía, todo esto de lo que estoy hablando es nuevo: un Hijo de Dios, Resurrección, perdón, amor, Reino de Dios, libertad, verdad... Seguro que nadie, tampoco los marxistas ni ninguna utopía política, ha hablado de esto como Jesucristo. Y vuelvo a hablar testicularmente: NADIE; no me vaciléis.


Pues eso: la Navidad es nueva. Siempre es nueva. Aunque la campaña del Corte Inglés sea igual o peor cada año que pasa. Y esa es la razón por la que digo...


¡FELIZ NAVIDAD!

martes 21 de diciembre de 2010

Hablando con Chateaubriand

Es una ficción

Estaban una dama y Chateaubriand hablando.

-¿Qué opina de los ministros del Emperador, Monsieur du Chateaubriand?
-Es mejor no tener opinión alguna…
-Quizá le resulten poco competentes…
-O demasiado competentes en sus funciones…
-Talleyrand y Fouché parece que se han ganado el favor de Bonaparte.
-Sí, se ganan el favor de cualquiera. Lo difícil es que ellos se pongan de acuerdo.
-¿Los conoce personalmente?
-No hace falta conocerlos para saber de qué pasta están hechos.
-¿Duda de su fidelidad al pueblo francés?
-Yo no diría nunca que dudo de ellos. Pero, imagínese, si me cuesta confiar en un sacerdote, ¿cómo voy a confiar en alguien que ha dejado de serlo?
-Ah, entiendo… ¿Cómo está Madame du Chateaubriand?

lunes 20 de diciembre de 2010

Los latidos de la libertad

Estos días tengo ganas de cambiar el mundo. Me imagino que acompaño a los grandes del Renacimiento o, también, que estoy hablando con los redactores de la Declaración de Independencia americana. Son épocas que me apasionan, que me hacen creer que a pesar de que muchos factores lo impidan, se puede hacer algo. Aunque sea un poco, un minúsculo grano de arena en el tiempo de la historia. Ya que no sirve de nada contemplar la historia si no sabemos vivir el presente. Los recuerdos parece que se convierten en las barreras del después, nos impiden saborear los alimentos cuando rozan las papilas gustativas. Parece que, cuando estamos comiendo el primer plato, pensemos en el sabor del postre o que recordemos el azúcar del desayuno. A veces tengo la sensación de que mido mi libertad según el antes y el después, ¡nunca ahora! Pienso en lo que he hecho y en lo que haré, sin embargo se me escapa el ahora de entre las manos, sin que pueda vivir mi vida con toda la intensidad de su belleza. Ya que últimamente valoro el ahora como si fuera el latido constante de mi vida. No sé cómo decirlo, creo que la libertad es latente, presente, y no me gusta ver lo que he conseguido o no he conseguido, o, quizá, qué puedo hacer en el futuro para ser más libre. A mí me gusta ver mi libertad desde el presente continuo. Latiendo. Si soy libre, soy libre ya, sin que nada ni nadie me lo impida. Era libre incluso en el vientre de mi madre, porque os puedo asegurar que, según lo que me han contado, también hacía lo que me daba la gana cuando aún no había nacido. ¡Estaba muy tranquilito ahí dentro, comía lo que quería y, cuando llegó el tiempo de nacer, no me apetecía salir, tuvieron que sacarme! Por esa razón, porque siempre he hecho lo que me ha dado la gana (literalmente), creo que puedo intentar cambiar el mundo. He empezado a hacerlo ordenando mi habitación. Creo que es un buen comienzo...

domingo 19 de diciembre de 2010

Disciplina


La serenidad y el orden son más temibles que la ira y el desenfreno.

sábado 18 de diciembre de 2010

Fascismo

La mentira es el peor de los fascismos y la mayor de las dictaduras.
-También lo digo yo.

viernes 17 de diciembre de 2010

La madurez y la política


Una sociedad suficientemente madura es capaz de ver en las ideologías el absurdo de la ignorancia.
-Esto también lo he dicho yo.

jueves 16 de diciembre de 2010

El límite y la plenitud

El límite del mal es el mismo bien. El mal procede de la creatura que peca y por ello es límite, porque la creatura misma es finita, además de haber sido creada por el Bueno. La creatura no puede ponerse en el papel del Creador ni puede asimismo sustituirlo. La creatura es mantenida en su constante inconsistencia por el Creador, por ello podemos estar tranquilos. ¿Qué puede hacer una creatura contra el Creador?

El profeta

Todo el mundo había estado esperando el momento. Llevaban meses en el pueblo observándole. Sabían que tenía algo en mente, pero no tenían idea alguna de qué se trataba. Las mujeres comentaban entre ellas que había perdido el amor a la vida, los hombres pensaban que había perdido la cabeza. Y él percibía que se elucubraba entorno a sus hábitos. Por ello se volvía aún más arisco y tímido. Se tornaba sobre sí mismo en una reflexión constante, que hacía imposible cualquier cambio de palabras, ya que su palabra era siempre verdadera e irrefutable.

El pueblo llevaba tiempo inquieto. Sus hábitos estaban empezando a cambiar. Ya no era predecible lo que iba a hacer. Porque hacía cosas, sí, aunque no tenían concatenación alguna. Hasta ahora todo encuadraba dentro de un sistema de trabajo, descanso y amistades. Incluso parecía que estaba enamorado de Clara, una chica del pueblo. Bastante agradable a la vista y también amable, con la que se podía conversar sin tener que aparentar nada. El problema era que Clara también percibía que él estaba haciendo cosas fuera de lo normal. Después de haber sido una persona tan sencilla, pudorosa en sus palabras y en sus costumbres, se había convertido en una especie de camaleón que succionaba las opiniones de los demás como si de simples moscas se trataran. Para colmo nunca se sabía en qué consistía su pensamiento ni en qué lo basaba.

Dejó de conversar. Cuando estaba en el bar se sentaba solo al final de la barra, junto a la máquina del tabaco. Fumaba mientras bebía su café, ya que había dejado de beber cualquier tipo de alcohol. Antes le gustaba el tabaco extranjero, ahora fumaba tabaco español, del barato. Igual lo hacía por la crisis. Miraba a los demás a los ojos, intentando penetrar sus pensamientos, como si quisiera infundir las razones de su silencio y su aparente melancolía. Los hombres se inquietaban al ver esto, ya que no soportaban que él mantuviera la mirada con tanta fuerza. Siempre había sido recatado, ahora parecía un auténtico toro bravo y sereno, esperando la oportunidad de embestir a su adversario. Algunos le dirigían la palabra cuando hacía esto, no obstante él sólo sonreía, sin mostrar los dientes, provocando aún más inquietud y confusión.

Las mujeres mayores llevaban tiempo hablando con su madre y con el señor cura. Su madre decía que era normal, que su hijo, siendo pequeño, ya había pasado por temporadas parecidas, aunque lo decía intentando consolar su desconcierto. Don Pelayo, un sencillo sacerdote con unos pocos estudios de Wikilogía, decía que no podía hacer nada, ya que el silencio es una de las señales de profunda vida interior. Los hombres estaban planeando sonsacarle sus intenciones por la fuerza, pues tantos enigmas juntos eran señal de malas intenciones. Incluso el Alcalde consideró justo, junto con la Guardia civil, que se le forzara a romper su silencio…

Él escuchó las sospechas y los planes de sus paisanos. Sabía que iban a ir a por él y ello le daba más motivos para persistir en su silencio. Sin embargo, por la noche tuvo un sueño. Vio cómo todo se volvía en contra suya, cómo la gente no comprendía su discreción y cómo su falta de juicio les llevaría a cometer la mayor de las injusticias. Fue un motivo más que suficiente para romper su silencio. Y decidió que, a medio día, subiría al campanario de la Iglesia y explicaría a todos su descubrimiento.

El sol rompió el velo de la noche. Los pájaros rejuvenecieron las montañas con su canto. El rocío refrescó los campos con sus perlas. Y Juan esperó el momento oportuno para subir al campanario. Estuvo toda la mañana en la plaza del pueblo. Los demás permanecieron expectantes, pues nunca le habían visto así. Nadie fue a trabajar, ya que la curiosidad es un deber con mayores obligaciones. Llegó el mediodía. Juan fue a la Iglesia y comenzó a subir por el campanario. El pueblo entero miraba atento, sin decir palabra. Esperaban el mayor de los acontecimientos o la tragedia absoluta. Y cuando Juan estaba apunto de subir el último escalón, tropezó y golpeó la campana mayor de la Iglesia con su cabeza. El sonido se pudo escuchar en todo el valle. La madre de Juan, Don Pelayo, el Alcalde y Clara, subieron corriendo las escaleras para ver cómo estaba Juan. Lo encontraron confuso, sentado y apoyado en la pared, con una sonrisa dibujada en los labios. Le preguntaron qué había pasado, por qué había subido hasta allí. Y él no supo qué contestarles. Miraba a Clara con cariño y a su madre con comprensión. Pidió al Alcalde un pitillo. Dijo que tenía hambre y le preguntó a su madre si quedaba jamón serrano en casa. A Clara le dijo que quería hablar con ella a solas.

miércoles 15 de diciembre de 2010

Misterios

Lo más horroroso del secreto y del misterio es conocer su existencia y no poder explicar el porqué; a la vez lo más bello.

La filosofía del payaso

El filosofar es un payasear. Es importante divertir a la gente. ¿Quién mejor que un filósofo? El filósofo no puede ser una persona seria, distinguida, posada en lo alto de un pedestal, desde el que mira el mundo con su rostro marmóreo y su pose hierática. Eso no es un filósofo, sino un bufón. Hay una gran diferencia entre un payaso y un bufón. Mientras el payaso no se toma a sí mismo en serio, goza del respeto de su público. En cambio, el bufón no goza de respeto alguno, ni por su parte ni por la del público. Los bufones, como son esculturas de la ignorancia, pueden ser destruidos por el paso del tiempo. Y los payasos siempre quedan en la memoria, en el alma de los niños y en el espíritu de todos los payasos. Un payaso aprende de otro payaso. No se puede ser payaso sin el payasear de un payaso mayor. Por eso el espíritu payasil permanece siempre, se va perfeccionando con el tiempo y cobra nueva vida en cada payaso que divierte a su querido público. Y el público siente con el payaso, simpatiza de tal manera que conecta con él y nunca lo olvida. Los padres, a pesar del cansancio del día a día, siempre pueden sonreír por la mañana, al preparar el café, si recuerdan los chistes de su querido payaso. Sus hijos, a su vez, recordarán siempre la alegría de su infancia, gracias a la constancia de ese payaso, esa persona mayor que se comportaba como un niño para hablar con ellos y como ellos. Por ello es importante que haya muchos payasos, ya que ahora necesitamos mucha diversión. Parece que la sociedad sea vieja, que no le apetezca reírse. Y a mí me gusta ver las sonrisas y las risas de la gente, porque son-risas y no son-muecas...

¿Somos ateos?



Si Dios existe... ¡es imposible ser ateo!

martes 14 de diciembre de 2010

La justicia y la pena

Sólo hay pecado si existe un Creador y Padre, en caso contrario es imposible un pecado. Uno no peca contra sí mismo, porque a sí mismo no se debe nada ni le corresponde nada, tampoco se crea a sí mismo. En cambio, se peca cuando aparte del yo hay un Otro, que es superior. Ahí puede haber pecado. Y a la vez, el pecado sólo es posible si el Otro es Misericordioso. En caso de no ser Misericordioso, en el mismo momento del pecado seríamos destruidos por la mano justiciera del Creador. Por lo tanto, si hay un Creador y hay pecado por parte de la creatura, es necesario, porque el Creador es Padre, que sea Misericordioso y que perdone. Otro asunto es que la creatura quiera reconocer que ha pecado... Con todo, en relación con el Padre, es posible la comunicación con entre Creador y creatura. Al haber comunicación, al relacionarse, la creatura puede crecer sin temor, ya que en su libertad es sostenida por ser creada. Nada creado queda en el suspenso de su propia inconsistencia, ya que la finitud es razón suficiente para desechar la noción de causa sui.

San Juan de la Cruz, patrón de los poetas

¿Para qué leer a Kant, Hegel o Wittgenstein, cuando tenemos a San Juan de la Cruz? Donde se ponga él, que se aparte la erudición.




Una pequeña reseña:



Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.


Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.


Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.


Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.


Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.


Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.


Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.


Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.


Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.


Cuando ya no lo quería,
Téngolo todo sin querer.


Cuanto más tenerlo quise,
Con tanto menos me hallo.


Cuanto más buscarlo quise,
Con tanto menos me hallo.


Cuanto menos lo quería,
Téngolo todo sin querer.


Ya por aquí no hay camino,
Porque para el justo no hay ley;
Él para sí se es ley.





-Felicidades a los poetas, hoy es su día.
Un saludo, Rafa.

lunes 13 de diciembre de 2010

Petulancia

Si queremos conocer y escuchar la ignorancia infantil y absurda de un erudito, debemos leer a Hegel. El pensamiento -si se puede llamar pensamiento- de este decadente no hace sino avergonzarme. La filosofía se torna estúpida y adolescente. Y las pretensiones de su dialéctica son un insulto a la inteligencia...

El drama personal humano

Un ser personal finito, que implique autoconocimiento absoluto en su contingencia, es un ser dramático. De ser así, su identidad propia sería la inidentidad de su inacabamiento existencial. A su vez, el único fin de su existencia sería la muerte.

Un tirón de orejas a Dios

Dios se ha hecho hombre... ¡Mejor, podremos hablar con él! A ver, Dios: ¿a tí cómo se te ha ocurrido hacer todo esto? Macho, ¿no ves cuántas tuercas le faltan al mundo? Tu Creación chirría por todas partes. Aquí hay algo que falla. Si somos imagen tuya, ¿por qué somos tan...? ¿Cómo decirlo? Tendré que encontrar las palabras adecuadas. Veamos. ¿Por qué estamos tan mal de la cabeza? ¿Por qué usamos tanto la lógica? ¿Por qué tantas veces somos tan poco lógicos? Te tengo que decir una cosa, porque seguro que tú, al estar tanto tiempo allí arriba, en eso que llamamos Cielo, no te das cuenta de lo que pasa aquí abajo. Mira: los gobiernos no gobiernan -si usase el verbo que tengo en mente, estaríamos hablando de cierto órgano sexual y de cierto agujero que tenemos todos-; las sociedades no se socializan; los estudiantes no estudian; los sabios no saben; los niños ya no quieren ser niños; y yo, que ya no soy un niño, me gusta pensar como un niño... ¿Ves cómo está el patio? Espero que ahora, que se acerca la Navidad -¡tu Navidad!-, hagas algo y nos alegres un poco los corazones. Porque mis amigos por aquí están un poco cansados del mal rollo...

domingo 12 de diciembre de 2010

Juicio y silencio


La ignorancia despilfarra los juicios; la sabiduría es rica en silencios...








-Se me acaba de ocurrir. Si alguien lo había pensado ya, que me perdone el entrometimiento. Atentamente: Rafa.

Temor


Yo no temo al guerrero que vence todas las batallas, sino al que sobrevive todas las derrotas...


-Yo

El drama artístico

El gran drama del artista es no reconocer a su Creador, así vive en la absoluta contradicción y en el sinsentido del motivo de su obra.

Un creador creado que no sabe de Quién viene, es un viento sin dirección y un mar sin corrientes...

sábado 11 de diciembre de 2010

Los políticos

No quiero decir nada sobre los políticos; la mejor manera de insultarlos, es no decir absolutamente nada sobre ellos...

Rafa Monterde

viernes 10 de diciembre de 2010

Breve historia de la filosofía

Durante mucho tiempo se han dicho muchas cosas.

Eso no significa que lo que se haya dicho sea cierto.

No todos los que dicen cosas tienen razón.

Muchos de los que no dicen nada saben más que los que dicen cosas.

Así que lo más importante es cerrar la boca para que los que no saben nada digan algo para que se crean que saben algo.

Eso es la historia de la filosofía.


Yo no digo nada. El que calla... otorga.

Se acabó la historia de la filosofía.

jueves 9 de diciembre de 2010

Don Monterdote de Valencia

Querido lector: aquí te cuento la historia más historiada que se ha contado en el siglo XXI. En esta época de poca vergüenza, he encontrado a un joven que sí que tiene vergüenza pero que es un sinvergüenza cuando tiene que alcanzar sus sueños. O sea: pierde un poco el seso en determinados momentos. Aquí te cuento lo que me ha contado hasta ahora. Y espero que lo siga haciendo. Gracias, querido lector, por tu paciencia.

En un lugar de Valencia, de cuyo nombre no quiero acordarme, vive actualmente un caballero sin caballo, de los de la cabeza en el cielo y los pies en el no-se-sabe-dónde. Su nombre es Munterdo, aunque algunos dicen que es Monterde, pero, según me dice él, se llama Monterdote, y desciende de un linaje de hidalgos de la gran villa de Albarracín... Unos pocos estudios de filosofía y unos cursos de Derecho constituyen parte de su conocimiento, el resto lo deja a su cabeza, que elucubra sin cesar la manera de llegar a la verdad. Siendo nuestro caballero sin caballo un mozo, es más bien enclenque, de músculos empobrecidos pero rígidos, barba larga, rostro enjuto, manos finas, piernas largas y... digamos que es macho, nada más (por respeto a los lectores masculinos y delicadeza con las lectoras). Los sueños de nuestro caballero sin caballo son similares a los de otro caballero de la Mancha, muy conocido en la piel de toro y el resto del mundo mundial, aunque el segundo estaba un poco mal de la cabeza, y nuestro caballero no está tan mal de la cabeza, ya que es un buen chico y procura que no se le seque el seso, aunque eso es difícil, ya que, mientras el escribidor escribe estas líneas, ya se le está secando la caja de resonancias a Don Monterdote. Continuando con nuestro caballero, tiene gustos refinados para su generación, ya que no gusta de beber en extremo y sin motivo, porque considera la bebida un incremento de felicidad y no una huída de la realidad... Además, se empeña en encontrar la pureza de las damas y las damas no hacen más que recordarle que la pureza la tiene sólo él. Sin embargo nuestro caballero sin caballo no se rinde en su búsqueda, tal es así que ha puesto un anuncio en el periódico: se ofrece hombre joven para entablar una relación de noviazgo seria, él es inocente y soñador, dispuesto a ser fiel toda la vida. Y el resultado ha sido más que decepcionante, ya que sólo le han llamado mujeres que le superaban muchos años en edad. ¡Qué le vamos a hacer! El mundo no es perfecto para nuestro caballero sin caballo, pero él no desiste. O eso le ha contado el caballero al escribidor de estas pobres líneas...

lunes 6 de diciembre de 2010

¿Para qué?

¿Para qué sirven las palabras, la pluma, los pensamientos? ¿Para qué la mortífera tinta que oculta la verdad? ¿Para qué mi opinión y la de otros cuando ambas son vacuas e inanes? ¿Para qué...? ¿Para qué... si nuestra vida no es nuestra, si vivimos de los otros, si no miramos con nuestros ojos, si pensamos con lo de otros y martilleamos la realidad...? ¿Para qué vivir la muerte cuando podemos morir viviendo?

domingo 5 de diciembre de 2010

Silencio

He decidido callarme
para no enturbiar el alma
y dejar mi ser en calma.
Así Dios podrá desarmarme
con su Verbo y enseñarme
este saber del silencio,
del misterio que presencio
ciego, para contemplar
la Verdad y desvelar
el amor del Sacrificio.