viernes, 31 de diciembre de 2010

Resumiendo

Haré un breve resumen, aunque breve y resumen ya signifiquen cosas parecidas...

Año 2010. Ha sido un año con 365 días. Esos 365 días han tenido sus horas, minutos y segundos. Me han gustado mucho. Como todos los años que llevo contando como años y que se desenvuelven en mi vida como tales, ha sido un año que me ha marcado. He hecho un gran descubrimiento: he cambiado la lógica racional por el sentido común. La razón nunca es suficiente para suficientarse. Suficientarse es una actitud aburrida y que cansa bastante. Así que este año he aprendido a no cansarme y a descansar. Hacer esto con 21 años es una hazaña. No todos aprendemos a descansar y a no cansarnos... En cambio, el sentido común es descansado, pero nunca te deja sin hacer nada. Con sentido común puedes hacer muchas cosas sin agobiarte. Y eso es muy importante. ¿De qué sirve hacer cosas si te cansas y después crees que no sirven para nada? Pues no. Todo sirve, como cada segundo del año. Así que este año he vivido al límite cada segundo, pero sin estrujarlo. Le he sacado el jugo, es decir: lo he exprimido. Exprimir no es lo mismo que estrujar, porque estrujar es destructivo y no produce nada. Exprimiendo puedes saborear aquello que haces. Yo he saboreado, mucho, de verdad. Mi vida es, desde 2010, inquieta y juguetona como una lengua. La lengua nunca se queda parada, ni siquiera cuando se acartona después de una resaca. Cuando pasa eso tienes más ganas de moverla, al menos yo las tengo. Por eso me ha gustado 2010. Ha sido un año que ha valido la pena, como todo, como la vida misma. Lo que quiero aprender en 2011 es cocina. La cocina es todo un arte. Dicen que Leonardo da Vinci era un gran cocinero. Y si Leonardo sabía disfrutar de la vida, creo que es un ejemplo a seguir por quienes queremos vivirla viviendo. Porque no me gusta la vida muerta, sino la vida viva. Con todo esto, para vivir hay que comer, pero hay que comer bien y no comer mucho, porque lo mucho cansa. Mi gran proyecto de 2011: ser cocinero, cocinero viviente, disfrutando de mis platos y organizando banquete: es bueno compartir... ¡Ay, ¿había dicho breve resumen?! Pues ya hemos comprobado que los resúmenes no pueden ser breves ni que lo breve puede ser un resumen.


¡FELIZ AÑO NUEVO!

jueves, 30 de diciembre de 2010

Lo mejor

El mejor pensamiento que puedes tener hoy, es que has nacido ayer...


Hoy, hoy, hoy... Ahora, ahora, ahora...

Amor joven

-Entonces, ¿estás enamorado? -preguntó Marta.
-Bueno, enamorado... no sé si es la palabra correcta - contestó Juan.
-¿Cómo que no? ¡Siempre estás hablando de amores y damas!
-Por eso no estoy enamorado...
-¿No?
-No.
-Y ¿qué es lo que sientes entonces?
-Ah, si yo lo supiera...
-Pero es algo de amor...
-Sí, amor a mí mismo... Estoy muy enamorado de mí mismo...
-Bueno, eso no es malo... Y... ¿de alguna mujer?
-Ah, las mujeres... Sí, supongo que tengo algunas en mi corazón...
-Algunas...
-Sí, tengo un corazón muy grande. No puedo permitirme ser egoísta. He visto que me necesitan muchas mujeres.
-Ya, no sé qué decir.
-No digas nada -dijo Juan mirándola tiernamente a los ojos.
-No me mires así, por favor.
-¿Por qué? No puedo resistirlo.
-Para, lo digo de verdad.
-Vale, pero la culpa es tuya.
-¿Cómo que la culpa es mía?
-Tú me has tentado a hacerlo.
-¡Yo no he hecho nada!
-Lo has hecho todo... Desde el día que nos conocimos. No puedes negarlo...
-¿Qué? Juan, ¿qué estás diciendo? Contrólate un poco.
-Es imposible, Marta, ya lo has hecho.
-¿Hecho, el qué?
- Todo...
-¡Juan, deja de hablar así y no me mires a los ojos!
-Si no quieres que te mire, deja de mirarme.
-¡Ay!
-¿Qué te pasa Marta?
-No puedes hacerme esto...
-Yo no hago nada, Marta...
-Entonces, ¡calla!
-Puedo callar mi boca, pero no apagar mi corazón...
-¿Qué?
-Si te digo que estoy enamorado de ti, ¿me crees?
-No, ¡no te creo ni te creeré nunca!
-Pues lo digo: estoy enamorado de ti.
-¡No, nunca! -dijo Marta, huyendo de Juan apresuradamente.

Juan fue tras ella. La cogió por la mano y, abrazándola, dijo:

-Marta...
-¡Qué! -dijo Marta con lágrimas en los ojos.
-Te quiero.
-Juan, esto no está bien, somos amigos...
-Por eso lo digo, nuestra amistad es más profunda que las demás...
-Sí, es cierto... ¡No, cómo!

Y Juan la besó en los labios. Marta no se resistió y bordeó el cuello de Juan con sus brazos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Las virtudes militares


Hoy he podido hablar con un capitán del ejército. Es de caballería. Me ha estado explicando algunos temas castrenses, seguro que no os interesan... He ido a montar a caballo últimamente. Me encanta, creo que el contacto con los animales te vuelve más humano, comprensivo. Te ayuda a experimentar tus virtudes, tus defectos... Te conoces. Pasa lo mismo en el ejército, con los buenos militares. Aquellos que saben qué quieren, para qué están aquí: servir. El sentido del servicio, del honor, de la valentía y el sacrificio de los militares siempre me ha gustado. Yo no creo que  pueda ser militar. Soy muy anárquico en mis costumbres, sin embargo admiro a aquellos que, con sinceridad, dedican su vida al servicio de los demás.

Pasa lo mismo en cualquier ámbito. Las virtudes no están para el propio beneficio, al menos no son sólo para eso. Las virtudes son para los demás. Es más: la virtud es un ejemplo de amor a los demás. Cuando uno quiere ser mejor no lo hace solamente por el mero orgullo (que no es virtud), sino por el propio amor -que no es amor propio- y por el amor al otro. Se trata de coexistir, de ser con los demás. Eso es, según mi opinión, un ingrediente esencial para la felicidad, igual que el arroz lo es para la paella -soy valenciano, espero que disculpéis la metáfora.

Ahora que estamos en Navidad es muy importante disfrutar con los otros. Creo que ese es el sentido de una fiesta. Alegrarse con los demás y alegrar a los demás. Hacer ese pequeño sacrificio por los otros, para que la vida cobre más sentido del que ya tiene. Porque, aunque ya sea bella la vida, es de vital importancia mejorarla, hacer que sea más agradable...

Sé que digo esto con soltura, y puede parecer que no tengo los pies en la tierra. Soy el primero al que le cuesta hacer esto, mucho más decirlo. Porque a veces tengo más ganas de estar serio que de sonreír. Pero creo que, porque soy una persona -o eso intento-, es una obligación y una virtud -ya sé que suena muy marcial, perdonadme- sonreír. Me gustaría que los clásicos incluyesen dentro de la virtud la sonrisa. Ya que creo que es la mejor expresión de cariño, además de que muestra ese espejo del alma del que hablaban en la Antigüedad. Y como en la Antigüedad se tenía muy presente la virtud militar y el servicio a la patria que ella implicaba, ahora creo que una virtud de vital importancia en la democracia es la sonrisa.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La filosofía del payaso

El filosofar es un payasear. Es importante divertir a la gente. ¿Quién mejor que un filósofo? El filósofo no puede ser una persona seria, distinguida, posada en lo alto de un pedestal, desde el que mira el mundo con su rostro marmóreo y su pose hierática. Eso no es un filósofo, sino un bufón. Hay una gran diferencia entre un payaso y un bufón. Mientras el payaso no se toma a sí mismo en serio, goza del respeto de su público. En cambio, el bufón no goza de respeto alguno, ni por su parte ni por la del público. Los bufones, como son esculturas de la ignorancia, pueden ser destruidos por el paso del tiempo. Y los payasos siempre quedan en la memoria, en el alma de los niños y en el espíritu de todos los payasos. Un payaso aprende de otro payaso. No se puede ser payaso sin el payasear de un payaso mayor. Por eso el espíritu payasil permanece siempre, se va perfeccionando con el tiempo y cobra nueva vida en cada payaso que divierte a su querido público. Y el público siente con el payaso, simpatiza de tal manera que conecta con él y nunca lo olvida. Los padres, a pesar del cansancio del día a día, siempre pueden sonreír por la mañana, al preparar el café, si recuerdan los chistes de su querido payaso. Sus hijos, a su vez, recordarán siempre la alegría de su infancia, gracias a la constancia de ese payaso, esa persona mayor que se comportaba como un niño para hablar con ellos y como ellos. Por ello es importante que haya muchos payasos, ya que ahora necesitamos mucha diversión. Parece que la sociedad sea vieja, que no le apetezca reírse. Y a mí me gusta ver las sonrisas y las risas de la gente, porque son-risas y no son-muecas...

lunes, 13 de diciembre de 2010

El drama personal humano

Un ser personal finito, que implique autoconocimiento absoluto en su contingencia, es un ser dramático. De ser así, su identidad propia sería la inidentidad de su inacabamiento existencial. A su vez, el único fin de su existencia sería la muerte.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Breve historia de la filosofía

Durante mucho tiempo se han dicho muchas cosas.

Eso no significa que lo que se haya dicho sea cierto.

No todos los que dicen cosas tienen razón.

Muchos de los que no dicen nada saben más que los que dicen cosas.

Así que lo más importante es cerrar la boca para que los que no saben nada digan algo para que se crean que saben algo.

Eso es la historia de la filosofía.


Yo no digo nada. El que calla... otorga.

Se acabó la historia de la filosofía.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Don Monterdote de Valencia

Querido lector: aquí te cuento la historia más historiada que se ha contado en el siglo XXI. En esta época de poca vergüenza, he encontrado a un joven que sí que tiene vergüenza pero que es un sinvergüenza cuando tiene que alcanzar sus sueños. O sea: pierde un poco el seso en determinados momentos. Aquí te cuento lo que me ha contado hasta ahora. Y espero que lo siga haciendo. Gracias, querido lector, por tu paciencia.

En un lugar de Valencia, de cuyo nombre no quiero acordarme, vive actualmente un caballero sin caballo, de los de la cabeza en el cielo y los pies en el no-se-sabe-dónde. Su nombre es Munterdo, aunque algunos dicen que es Monterde, pero, según me dice él, se llama Monterdote, y desciende de un linaje de hidalgos de la gran villa de Albarracín... Unos pocos estudios de filosofía y unos cursos de Derecho constituyen parte de su conocimiento, el resto lo deja a su cabeza, que elucubra sin cesar la manera de llegar a la verdad. Siendo nuestro caballero sin caballo un mozo, es más bien enclenque, de músculos empobrecidos pero rígidos, barba larga, rostro enjuto, manos finas, piernas largas y... digamos que es macho, nada más (por respeto a los lectores masculinos y delicadeza con las lectoras). Los sueños de nuestro caballero sin caballo son similares a los de otro caballero de la Mancha, muy conocido en la piel de toro y el resto del mundo mundial, aunque el segundo estaba un poco mal de la cabeza, y nuestro caballero no está tan mal de la cabeza, ya que es un buen chico y procura que no se le seque el seso, aunque eso es difícil, ya que, mientras el escribidor escribe estas líneas, ya se le está secando la caja de resonancias a Don Monterdote. Continuando con nuestro caballero, tiene gustos refinados para su generación, ya que no gusta de beber en extremo y sin motivo, porque considera la bebida un incremento de felicidad y no una huída de la realidad... Además, se empeña en encontrar la pureza de las damas y las damas no hacen más que recordarle que la pureza la tiene sólo él. Sin embargo nuestro caballero sin caballo no se rinde en su búsqueda, tal es así que ha puesto un anuncio en el periódico: se ofrece hombre joven para entablar una relación de noviazgo seria, él es inocente y soñador, dispuesto a ser fiel toda la vida. Y el resultado ha sido más que decepcionante, ya que sólo le han llamado mujeres que le superaban muchos años en edad. ¡Qué le vamos a hacer! El mundo no es perfecto para nuestro caballero sin caballo, pero él no desiste. O eso le ha contado el caballero al escribidor de estas pobres líneas...

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Para qué?

¿Para qué sirven las palabras, la pluma, los pensamientos? ¿Para qué la mortífera tinta que oculta la verdad? ¿Para qué mi opinión y la de otros cuando ambas son vacuas e inanes? ¿Para qué...? ¿Para qué... si nuestra vida no es nuestra, si vivimos de los otros, si no miramos con nuestros ojos, si pensamos con lo de otros y martilleamos la realidad...? ¿Para qué vivir la muerte cuando podemos morir viviendo?

domingo, 5 de diciembre de 2010

Silencio

He decidido callarme
para no enturbiar el alma
y dejar mi ser en calma.
Así Dios podrá desarmarme
con su Verbo y enseñarme
este saber del silencio,
del misterio que presencio
ciego, para contemplar
la Verdad y desvelar
el amor del Sacrificio.