domingo, 16 de enero de 2011

Combatiente

Decir mentiras no está bien. Decir la verdad puede ser problemático. Quizá no valga la pena decir nada. Al menos con palabras. Las palabras no significan lo que significan. Desde que la gente puede decir lo que le da la gana, nuestras palabras ya no se pueden tomar al pie de la letra. A mí me pasa a menudo. Siempre he querido decir la verdad. No ha sido bueno. Para mí puede que sí, para mi conciencia. Para mi alrededor... no estoy muy bien de la cabeza. Por eso puedo decir la verdad. Pero decir la verdad puede ser un síntoma de locura. Porque no todo el mundo está acostumbrado a la verdad, menos aún a las palabras que la expresan. Las palabras ofenden. El pensamiento también. En cambio, hay que respetar la opinión ajena. Eso es sagrado. Preguntan: ¿te crees que estás en posesión de la verdad? Es una pregunta muy común. Dicen a veces: no se puede obtener una verdad absoluta. Quizá. Tú, con esa actitud, seguro que no la encuentras. Mejor: no quiero encontrar ninguna verdad absoluta. Eso sería más sincero. Más que hablar de relativismo: no queremos encontrar la verdad, no nos apetece ver nuestra vida. Parece más cómodo, ¿no? Decía al principio: decir mentiras no está bien. No, claro. Aunque la mentira no es verdad. La mentira es mentira: nada, estupidez. ¿De qué sirve? Nada. La mentira es... ¿qué? No puede llegar a ser nada. Por eso no quiero decir mentiras. La verdad: es imposible mentir. Se puede, también se paga: la mentira es el veneno del alma. Muerte, ceguera, oscuridad. Mejor me callo. No me gusta escribir cosas feas. Lo feo... para otro día. La verdad puede ser problemática... para los demás. Nunca para uno mismo. Una verdad es una cuchillada en el corazón engañado, por eso puede ser problemática. Me estoy acostumbrado a la paz de la guerra...

4 comentarios:

Sil dijo...

Lo mejor es la verdad para con uno mismo. Desde que me digo las verdades a la cara, mi relación conmigo misma es mucho mejor. Y yo me siento más aliviada. Y confío más en mí misma porque ya no me permito engañarme. Sí, lo mejor es ser honestos con nosotros mismos...

Respecto a nuestra relación con los demás, ya lo dice el dicho: uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios ;)

Miguel Fabra Pérez dijo...

Es que decir la verdad es molón

Paulus Albus dijo...

New blog!

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¡Disfruta!

Fandescribi dijo...

¡Que bien dices las cosas!
¡Eso si que es verdad!
Saludos