martes, 4 de enero de 2011

Desarrollo y conocimiento

El tema del desarrollo científico, a mi parecer, va en función de las necesidades. Cuando tenemos problemas que resolver, tenemos la oportunidad de encontrar alternativas o, quizá, la ocasión de imbuirnos en el problema para resolverlo. Un aspecto de la ciencia es la utilidad. La ciencia tiene un fin práctico, sobre todo. El mucho abarcar de la ciencia moderna, la deteriora. No es necesario el continuo desarrollo de la ciencia, ni la ambición con la que ésta es ejercida. El ansia científica mata la inquietud natural del intelecto despierto. El buen científico intenta resolver problemas y... conocer. Pero ¿cómo conocemos? Ese es un detalle que hay que resolver. Un problema del conocimiento científico está en el tema de la aplicación. Es posible que el método aplicado sea carente al tema que se aplica. El tema puede superar al método. Entonces, hay que reconsiderar la red que echamos en el mar. Es imposible abarcar el mar entero con una red. El método científico es una red. Luego, ¿es imposible conocer nada científicamente? No, eso no podemos decirlo. Ya que negar el conocimiento científico sería absurdo. Conocemos. Sin embargo, puede que estemos mal gastando el método en temas que no le conciernen. Ya que lo más importante de la ciencia es resolver problemas, no crearlos. ¿Por qué digo esto? Por el progreso científico. Más que decir progreso, yo lo llamaría consumo. Porque me parece que la ciencia está perdiendo sus virtudes. Cuando supeditamos la ciencia al enriquecimiento, la ciencia pierde su carácter benéfico, de ayuda al ser humano, se convierte en un instrumento de poder económico, un producto del mercado. Y eso es una pena. La ciencia está para ayudar al ser humano, no para ofrecerle productos que comprar y con los que evadirse de la realidad. Porque si nos evadimos de la realidad, en el futuro tampoco habrá ciencia. El progreso científico depende de la limpidez de la mirada sobre las cosas, del descubrimiento de las causas que motivan los efectos y el movimiento, los principios que rigen la naturaleza... Por eso, si queremos que haya progreso, debe haber verdadero conocimiento, sencillez intelectual. Antes decíamos que la ansiedad intelectual mata la inquietud; mientras que la inquietud natural hacia el saber, si no queda confundida por la ambición ni las ganas de dominar el mundo, puede ser motivo suficiente de progreso científico, porque si descubrimos las necesidades que hay en la sociedad en la que vivimos, tendremos razones para querer más desarrollo, más progreso y mayor colaboración social.

5 comentarios:

Sol R. dijo...

Rafa, me encanta leerte. Y me alegro infinitamente de tu evolución. Hacía tiempo que no frecuentaba tu edelweiss y veo como progresas y como amas el conocimiento, que no es lo mismo que el saber. Saber es global y periférico. Conocer es entrar y profundizar, aún más, dejar que la realidad profundice en nosotros y nos haga hondos, silenciosos y contemplativos, que nos funda con ella para poder ser dóciles a la totalidad.Y fluir.
Enhorabuena por tus avances.

hana dijo...

ahí estas tú.


salud

Rafa Monterde dijo...

Muchísimas gracias a las dos. Un saludo, Rafa. A ver cómo se portan los Reyes Magos...

adrian dijo...

De vesdad es tan flower?
Cualquier inquietud nace de la voluntad de controlar aquello que la provoca. Lo natural es que el progreso sea para dominar, no para liberar, que es una corriente posterior, que surge como contrapoder y sólo pretende imponerse.

Rafa Monterde dijo...

Jejejeje, Adrian. Muy bueno, ese chiste sí que me ha gustado. Un saludo, Rafa.