miércoles, 25 de mayo de 2011

La revolución pendiente

Las revoluciones se han convertido en una necesidad cultural en Europa. La edad contemporánea está teñida de muchas que, de una manera u otra, han aportado avances y, por desgracia, retrocesos en muchos aspectos. Avances, porque proponen una perspectiva de futuro; retrocesos, porque el horizonte es cada vez más estrecho…

España es un país que necesita de tales avances, sin embargo no sabe hacia dónde dirigir sus pasos. El fenómeno de la “Spanish revolution” es un ejemplo de ello. Los jóvenes españoles, entre los que me incluyo, estamos descontentos con la situación actual. Por ello queremos cambiar algo. ¿El qué? Eso no lo sabemos con claridad. Ya que ¿qué queremos en realidad, qué esperamos del futuro?

Desde la transición política de 1978, España ha vivido un continuo devenir de cambios y libertades que, hasta ahora, no se habían tenido. Por ello me pregunto si, concretamente, se puede esperar algo más de la libertad. Al haberla vivido sin límites ni dirección, la libertad parece que está agotada ahora mismo. Protestamos contra la libertad misma que hemos logrado. La libertad no ha sido tan liberadora: los problemas continúan o, más bien, hemos generado unos nuevos que no sabemos resolver.

La libertad que se vive ahora es el resultado de la nueva libertad de la democracia. ¿Es hora de cambiarla? ¿Podemos vivir “más” libertad, podemos vivir “otra” libertad? Creo que aquí es donde deberíamos poner nuestra atención. El tema de la libertad es el más importante para definirnos como sociedad. Ambas son inconcebibles si no están ligadas. Y, además, suponen los factores sin los cuales no podemos obtener el resultado que deseamos: la democracia.

¿Dónde está, entonces, el horizonte de nuestra libertad ahora? Habiendo manifestado ya que estamos descontentos, ¿qué esperamos ahora? Porque, quizá, la verdadera revolución de la juventud sea esperar algo, que es lo más propio de la misma. A mi modo de ver, no sólo deberíamos mejorar “el sistema”. Tal “sistema” u otro serán siempre, de suyo, deficientes. Sin embargo, hay algo que nunca falla, y es la actitud, el espíritu.

¿Cuál es el espíritu de la libertad? El espíritu de esa libertad está en el desafío de mejorarse a sí misma, no está en cambiar unas libertades por otras, tampoco unos sistemas por otros. El desafío de la libertad es ser capaz de mirar hacia atrás y adelante para cambiar el presente, para mejorarlo. Es decir, que, paulatinamente, cada generación mejore a la precedente. Los jóvenes quizá debamos plantearnos si podemos ser mejores que nuestros padres...

La revolución pendiente en España, para mí, es querer algo más que lo que se nos ofrece. En cuanto personas, sobre todo. Si somos mejores personas, seremos más libres, seremos más sociedad. E incluso “el sistema” mejorará, pues aquellos que se hagan cargo del mismo serán diferentes de los que lo están dirigiendo. Si nuestra generación se propone ser mejor, si no se acomoda en la facilidad del ocio y considera la responsabilidad que implica la libertad, habrá una verdadera revolución en España, mayor que las que hacen ruido en la calle: la revolución pendiente es la revolución por la excelencia humana.

4 comentarios:

Fandescribi dijo...

Ahora estoy un poco mas tranquilo,el futuro lo veo mejor si hay muchos como tu.
Me alegra tu vuelta,animo y escribe,que lo haces fenomenal.

Fansaludos

Angelo dijo...

Hasta que no se entienda el verdadero concepto de la libertad, no podrá desearse . Hasta que no se experimenta la esclavitud verdadera
sólo pueden proclamarse utopías y sucedáneos. Cada generación proclama lo mismo. Unos saben encontrarla , otros siguen esclavos pensando que son libres.La historia es testigo.
Me alegra mucho tu vuelta. Un abrazo

Péru dijo...

Es un placer leerte compañero... hace tiempo que queria saber tu opinion sobre este tema. Me alegra que la hayas escrito!

Sigue asi!
Un abrazo

Vicente Huerta dijo...

Libertad, igualdad, caridad fraterna... parece que nunca acabamos de lograr aquello que nos parecía tener claro