martes, 6 de septiembre de 2011

DEFENSA DE LOS INÚTILES



Este curso comienzo la carrera de Filosofía. Sé que es una carrera admirable, que todos querrían estudiar, pero pocos están dispuestos a arriesgar sus neuronas para estudiarla. Por eso, cada vez que digo que he decidido estudiar Filosofía, la gente me pregunta si estudiar eso sirve para algo. Y, como es evidente que no, yo arqueo mis cejas y sonrío a mis inquisidores, para encontrar una mirada bondadosa o algún gesto de compasión…, pues sé que soy un inútil.



Escribo esto para proclamarme inútil universal. Como es asunto de los filósofos tratar temas universales, comienzo partiendo de mí mismo, como hizo Descartes, y me declaro universalmente inútil (soy inútil, luego existo). A mi modo de ver, es un buen comienzo para filosofar. Sin embargo, por ser inútil no me considero innecesario. Ya que en este mundo hace falta gente de todo tipo. Y, cómo no, debe haber espacio para los inútiles como yo.



¿Qué sería de este mundo sin los inútiles? Poca cosa. Sin inútiles la vida no sería divertida. ¡A todos les gusta escuchar alguna vez los pensamientos confusos de algún filósofo! Digamos que los inútiles son los que encuentran el sentido de las cosas. Son quienes se preguntan cosas que no todos se preguntan. Cosas cercanas, que tenemos al alcance de la mano y que pasan desapercibidas a nuestros ojos. Sin embargo, no son habituales para los filósofos. Los filósofos son personas más lentas que las demás. Necesitan ver las cosas varias veces, dar una vuelta tras otra a una plaza para darse cuenta de que es redonda. Y cuando se dan cuenta de que es redonda, gritan admirados “¡eureka, la plaza es redonda!”.




¿No es acaso un privilegio ser un inútil? La admiración es un tesoro. Uno de los tesoros más escasos hoy en día. Por eso es importante que haya filósofos, pues son las personas más ricas del mundo. Y como estamos en tiempo de crisis, no sólo económica sino también espiritual e intelectual, los filósofos, sin dejar de ser inútiles, son necesarios. Son, económicamente hablando, “bienes de primera necesidad” en el siglo XXI. Por ello escribo esta “defensa”, pues soy hijo de abogado y me he acostumbrado a defender lo que a mi parte le corresponde (además de que, hasta este año, estudiaba Derecho).



Así con todo, como está de moda sentirse orgulloso de tu género, estoy orgulloso de ser un inútil. Invito a todos los inútiles del mundo a gritar juntos como antes se gritaba en el sindicato: ¡INÚTILES DEL MUNDO, UNÍOS!

6 comentarios:

Fandescribi dijo...

Mira que has vuelto simpático jua,jua.pues nada,a unirse se a dicho.
Fansaludos.

Angelo dijo...

Vaya. Tu "inutilidad" me ha desarmado.Me hs dejado noqueado y sin palabras.
Me parece una manera excelente de empezar a Filosofar. Con la Humildad.
Un abrazo. Encantado de que hayas vuelto a postear.

MiguelF dijo...

Jaja, La verdad es que hace falta que uno de esos inutiles deje de serlo, se peine las rastas y empiece a dar ideas escritas en un folio y no en una servilleta de bar. Confiemos en que no acabes como tu amigo el pintor y mantengas tus orejas en su lugar original. De cualquier forma siempre estaremos para desvariar sobre cualquier tema.

Luis Ballesteros Andreu dijo...

No sé si conoces una cita de Deleuze sobre la filosofía. Te la copio: "Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene un uso: denunciar la bajeza en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la de filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin?. (…) Por muy grandes que sean la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que quisieran...pero ¿quién a excepción de la filosofía se lo prohíbe?" Gilles Deleuze.
¿cómo lo ves?

Rafa Monterde dijo...

Luis, me gusta mucho la cita de Deleuze. Pero es, como él dice, agresiva. A mi modo de ver, la filosofía es más costructiva y edificante, ayuda a encontrar aquello que nos eleva y hace más perfectos. Pienso que una filosofía agresiva, que critica la bajeza del momento, se queda en eso, en algo momentáneo y concreto, perdiendo así la oportunidad de trascender cualquier época, que es lo más asombroso de la verdad.

El filósofo debe ser, a mi modo de ver, un hombre justo, no un "martillo de herejes" o una especie de guerrillero, ya que esas posturas son, más que incómodas, ofensivas. Y la verdad, que es el amor intelectual del filósofo, no ofende, sino que anima y despierta a aquellos que no la conocen o prescinden de ella.

La verdad, en vez de entristecer (que es lo que, al parecer, pretende Deleuze), alegra... ¡Vivifica a la persona! Digamos que la dispone para el futuro y amplía el horizonte de la libertad.

Pero bueno, esto es un tema para hablarlo con mucha tranquilidad.

¡Tenemos que vernos pronto!

Un abrazo

Luis Ballesteros Andreu dijo...

La cita de Deleuze, en efecto, es fuerte y no estoy de acuerdo con ella pero de vez en cuando la leo y parece que respiro mejor. Es cierto que Deleuze se queda muy corto.