jueves, 8 de enero de 2015

Dios y la violencia

Ha vuelto a ocurrir. Fue ayer. París fue sacudida por el odio, la violencia y la muerte. Doce personas han sido asesinadas. Los asesinos abogaban a la divinidad. Dios, el Todopoderoso, necesitaba las manos de los asesinos para apretar los gatillos de sus kalashnikovs. Dios los necesitaba porque él no puede someter la libertad de sus criaturas. Dios necesita otras criaturas para someter a aquellas que no quieren someterse. Tiene poder para crearlas pero no tiene poder para someterlas. Y como es Todopoderoso, recurre a sus criaturas, a las que son fieles, para que las infieles sean fieles o mueran en su pecado. 

Pero... Dios, ¿es así? Dios, ¿necesita la violencia? No lo entiendo. Dios, el Creador, el Todopoderoso, se vuelve violento, pierde el control y necesita que sus fieles maten a los infieles. Ese Dios es humano, demasiado humano. No parece Dios, parece un impotente. Y un Dios impotente, no es Dios. Un Dios violento, descontrolado, no es Todopoderoso; y un Dios que no es Todopoderoso, no es Dios.

Si Dios no desea que sus criaturas sean libres, ¿para qué crea la libertad? Si Dios no desea que sus criaturas le respondan libremente, abriendo la posibilidad de que le nieguen, ¿para qué nos crea libres? Atentar contra la libertad es atentar contra Dios mismo. Dios crea la libertad para que podamos ejercerla, no para que la neguemos, no para que acabemos con ella. 

Cuando negamos la libertad del otro, cuando intentamos someterla, estamos intentando someter la voluntad de Dios, pues es un deseo de Dios que sus criaturas sean libres, e impedir su libertad es intentar impedir la voluntad de Dios. Si Dios quiere que seamos libres, si es su voluntad que haya libertad, atentar contra la libertad del ser humano es atentar contra la voluntad de Dios y ello conlleva atentar contra Dios mismo.

El asunto va más allá. Dios es el Creador. Todo lo creado existe por voluntad suya, porque Él quiere que exista. Él es el Señor de la Vida. Si no amamos lo que Él ama, si no amamos a sus criaturas, no le amamos a Él. Pero si, además, no solamente no amamos a sus criaturas, sino que las matamos, estamos matando el amor que Dios les tiene, el amor que hace que existan, e intentar matar el amor de Dios es como intentar matarlo a Él: matar a las creaturas es matar al Creador, negarlo radicalmente, arrebatarle su señorío y hacerse con él. 

¿De verdad se puede actuar en Nombre de Dios cuando matamos a sus creaturas, cuando éstas se matan entre sí? Sinceramente, me parece absurdo. 

5 comentarios:

Rocío Miralles dijo...

Y así de simple es la explicación pero así, también, es de profunda.
Gracias por poner palabras a las preguntas de muchos.
Hace poco leía que se puede decir tanto criaturas como creaturas (vaya, el corrector de Google no lo cree así) y ahora me encuentro con tu texto y con ese "creaturas" que escribes en un par de ocasiones. Y en una de esas menciones la sigues con "Creador", ¡ahí está! Somos creaturas por el Creador. Ahí está toda la explicación.
Cuando nos separamos de Él, ocurren todas estas barbaries. Por eso me parece también absurdo que actúen en Nombre de Dios.

Rafa Monterde dijo...

Ahí está la clave: un Dios que crea "creaturas" libres y que no desea su libertad, es un Dios contradictorio, erróneo.

Un Dios contradictorio es un Dios falso, y un Dios falso no es Dios.

En Dios es imposible la contradicción, tanto en su ser increado como en el ser creado, el de las creaturas.

Negar la libertad es introducir la contradicción en el ser creado, y, por lo tanto, estar en oposición a Dios, negar a Dios.

Es imposible afirmar a Dios y negar a sus creaturas, aunque sean solamente algunas.

¿No te parece?

Vicente Huerta dijo...

Ya lo dijo bien clarito Ratzinger en Ratisbona en el año 2006:
"La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. Dios no se complace con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios"

Rafa Monterde dijo...

Ratzinger... ¡quién pudiera tener las cosas tan claras como él! Ese discurso hay que leerlo y releerlo ahora mismo. Un abrazo, D.Vicente.

ANGELO ST dijo...

Como dijo un gran humanista y filósofo italiano, Benedetto Croce :"La violencia no es fuerza sino debilidad, nunca podrá crear cosa alguna, solamente la destruirá." Recemos para que la luz entre en los que llevan tanta oscuridad. San Juan Pablo II, nos invitaba a algo más :"La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón."
Un abrazo. Excelente reflexión