martes, 22 de marzo de 2016

Entrevista del periódico 'Paraula'


Hace unos días tuve el privilegio de que me publicaran una entrevista en el periódico 'Paraula', una publicación de la Archidiócesis de Valencia. La comparto aquí por si alguien quiere leerla. Es un poco más larga que la publicada en el semanario diocesano, porque por falta de espacio tuvieron que recortarla. Por eso la publico aquí entera. Espero que os guste.

.- Eres católico practicante, de misa diaria, llevas el blog 'Edelweiss', donde hablas de Jesucristo, de los mártires, de Dios.... Colaboras con ONGs y estudias en la Universidad (pública) de Valencia. ¿Cómo te tratan tus compañeros? ¿Te consideras igual de respetado que otros alumnos de otras confesiones que haya en la Facultad?

Yo me preguntaría cómo trato a mis compañeros… Creo que no hay que preocuparse por lo que puede pasar, por lo que van a hacer otros, sino por lo que uno puede hacer. Porque «quien siembra escasamente, escasamente cosechará; y quien siembra copiosamente, copiosamente cosechará» (2 Cor 9, 6). Y hay que sembrar siempre, aunque uno piense que lo hace en el desierto, porque con el Señor nunca cae nada en saco roto. Me voy a explicar. Voy a serte sincero: al principio, cuando comencé el Grado de Filosofía en la Universitat de València, estaba un poco asustado. Lo estaba, por una parte, porque sabía que iba a estudiar en un ambiente que me iba a poner las cosas difíciles. Pero eso no me preocupaba demasiado, porque como tengo espíritu de guerrillero y me gusta la vida en las trincheras, sentía que estaba haciendo lo que me gustaba. Por otra parte, estaba asustado porque estudiar filosofía en el siglo XXI es, prácticamente, un acto de fe. No sabes qué puede ser de ti, pues estamos en un momento en el que se valora muy poco como saber. Así que, como puedes ver, mi acto de fe era doble: como cristiano y como filósofo. Ser filósofo hoy en día es algo muy incierto. Por eso creo que hemos tenido mis compañeros y yo cierta camaradería natural. A todos nos unía, siendo tan diferentes, el deseo de buscar respuestas a preguntas fundamentales sobre nuestra vida o sobre las corrientes filosóficas que estudiamos juntos. En este sentido, me he sentido muy acogido por mis compañeros y por mis profesores. Ahora tengo grandes amigos gracias a haber estudiado Filosofía.

.- Las redes Sociales están plagadas de 'trolls': oportunistas, 'cansinos', hakers, agresivos, sarcásticos... que campan a sus anchas y hacen la vida imposible a muchos. ¿Has sufrido algún tipo de ataque en la Facultad? ¿Y a través de las redes sociales? En caso afirmativo, ¿Cuáles hacen más daño? ¿Cómo has reaccionado?

Al ver el sufrimiento de los cristianos perseguidos en todo el mundo, yo no me atrevería a decir que me han perseguido en ningún sitio por esta razón. En la Facultad de Filosofía creo que tampoco. He podido tener encontronazos con profesores y alumnos por discusiones, debates o cosas parecidas. Pero si ha habido algún tipo de problema entre nosotros ha sido por una cuestión de carácter: me gusta hacer preguntas incómodas. Soy poco diplomático, sin ser violento. Así que, en cierto modo, si he tenido discusiones fuertes en alguna ocasión ha sido porque he querido tenerlas, porque sabía que salía a la plaza a torear y que en algún momento me iba a llevar una cornada. ¡Y me las llevé en más de una ocasión! Las que hacen más daño son aquellas que no tienen que  ver con las ideas, sino con las personas. Me gusta debatir sobre ideas, que pueden ser verdaderas o falsas. No me gusta atacar a las personas. Por eso, cuando se confunden las personas y las ideas, el debate se ha acabado para mí. Eso pasa mucho con las ideologías, que absorben a las personas dentro de sus sistemas de pensamiento y sólo cabe hacerle una pregunta al otro cuando debates con él: ¿eres amigo o enemigo? Con este criterio no se puede hacer filosofía, porque considero que la filosofía es posible en un ambiente de amistad. Cuando las discusiones filosóficas son ocasión de enfrentamientos viscerales y de odios, siento auténtica pena. Para mí la búsqueda y el encuentro con la verdad siempre son ocasión de alegría.

.- Empezaste Derecho y Teología, pero te has pasado al Grado de Filosofía en la Universidad de Valencia, ¿por qué ese cambio? ¿Qué echabas en falta en tu vida que la filosofía te da?

Para responderte a esa pregunta tengo que hablar un poco de mi vida. En el año 2007, después de acabar el Bachillerato, estuve en Nicaragua durante el verano en un campo de trabajo y ayuda organizado por la Fundación Mainel. Encontrarme con los pobres fue una ocasión para encontrarme con Jesucristo, a pesar de haber sido creyente desde pequeño. En septiembre comencé la carrera de Derecho. Ese curso se convirtió en una búsqueda muy intensa de Dios y me pregunté profundamente cuál era el sentido de mi vida. Fruto de esas inquietudes fue el encuentro con la Eucaristía. Al acabar el curso creí que Dios me pedía ser sacerdote, por eso entré en el Seminario. Como puedes ver, no perseveré, estuve solamente año y medio. Pero fue una ocasión genial para descubrir la Filosofía, que al principio me parecía pura palabrería. Por eso, al dejar el Seminario, después de intentar continuar la carrera de Derecho durante un curso, decidí estudiar Filosofía, porque me ayuda a estar siempre en vela, a no acomodarme. Puedo decir, sin ninguna duda, que la filosofía, por su exigencia, me ayuda a ser mejor cristiano.

.- En el nuevo currículo de Educación la asignatura de Historia de la Filosofía pasa a ser optativa. ¿Qué se pierden los jóvenes que no la estudien?

Se pierden la oportunidad de no ser manipulados por el poder y por los discursos políticos y culturales que imperan ahora mismo. También pierden la oportunidad de descubrir por qué somos europeos y cuál ha sido una de las señas identitarias de nuestra cultura, que es el pensamiento filosófico. Grecia no debe ser recordada por la crisis económica, sino como cuna del pensamiento de Occidente. Esa es una deuda que el resto de Europa nunca va a poder pagar a los griegos.

.- ¿Cómo se encajan filosofía y religión? ¿Te ayuda en tu fe? ¿Te pone a prueba?

Creo que la filosofía y la religión se aúnan en el corazón de cada uno, ahí es donde reside el amor a la sabiduría. El acto del pensamiento y el de fe son actos que realizamos en lo profundo de nuestra intimidad. Cuando las aguas de nuestro corazón están en calma, pueden reflejar la Luz de Dios. Si están revueltas, si nos empeñamos en revolver el fondo, el agua se enturbia y no vemos nada. El encuentro de la fe y de la razón es posible si lo buscamos sinceramente. Es más, como cristianos tenemos que buscarlo, porque si no lo hacemos nuestra fe se embrutece y pierde sus riquezas. Benedicto XVI nos advirtió que todo lo que es contrario a la razón es contrario a la naturaleza de Dios. El fruto de ese encuentro entre fe y razón es la tradición de la Teología cristiana, que es preciosa. La fe plantea retos a la razón que la liberan de los límites del conocimiento humano y la engrandecen. ¿Quién no se asombra al descubrir que el Ser de Dios es Uno y Trino?¿Cómo no hacerlo también al tener noticia de la Encarnación? ¿No crees que es maravilloso ese hecho revolucionario? Pero una de las cosas que más me enamora es saber que María es Virgen y Madre. Con María la filosofía tiene la oportunidad de tocar el Cielo y de penetrar el Misterio insondable de Dios. Ella es, para mí, la mejor Maestra de filosofía.

.- Rafa, ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?

¡Ojalá lo supiera! Aunque no saberlo es lo que nos invita a vivir y seguir buscando las respuestas a esas preguntas. Creo que solamente podemos descubrirlas cuando caemos en la cuenta del misterio y de la riqueza que esconde el ser de cada persona. Para saber quiénes somos tenemos que descubrir quién es el otro. Pues es en la mirada del otro donde descubrimos nuestro origen y nuestro destino. Cuando ese otro es Jesucristo, la respuesta es gozosa, porque nos encontramos con Aquel que desde la eternidad ha pronunciado nuestro nombre originando nuestra existencia. San Agustín la tuvo clara cuando dijo que “nos creaste, Señor, para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”. Si, como Pedro, logramos responder a la pregunta que hizo el Señor a los Apóstoles «¿quién decís que soy yo?» (Mt 16, 15), el Señor nos dará una identidad sólida como una roca en su Iglesia, donde Él es la piedra angular, como se dice en el Salmo 118.

.- Actualmente la búsqueda de la felicidad, el coaching, los manuales autoayuda y frases positivas están por todos lados... ¿Por qué esta avalancha? ¿Tan tristes estamos en la actualidad? ¿Surge a raíz del vacío espiritual y existencial que rodea al hombre actual?

Porque el ser humano necesita conocer la verdad para vivir y el fruto de la verdad es la esperanza. Esta avalancha de autoayuda responde a la necesidad radical de todas las personas de encontrar la verdad. Pero sin un conocimiento profundo de lo que somos, esas recetas de autoayuda son superficiales. Por eso hay una industria de la autoayuda, porque se ha convertido en un objeto de consumo más. Yo recomendaría leer los Diálogos de Platón, que son más sencillos de lo que parece y no por ello menos profundos. Para alcanzar la felicidad hay que descubrir que hay una realidad que trasciende todo aquello que está sumergido en el tiempo y que esa realidad es la que llena el deseo de plenitud que late en el corazón de todas las personas.

.- Decía Unamuno que la filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida. Pero ¿Son las cosas como las percibimos? 

Evidentemente, como filósofo tengo que decirte que no. Las cosas no son como las percibimos. Pero no por ello voy a volverme escéptico. Unamuno tenía razón. Buscamos la Unidad y la Totalidad. Pero esa búsqueda es constante, nunca acaba. Esa es una señal de que estamos llamados a una realidad que no esté limitada, que sea infinita. Porque cuando conocemos algo nos damos cuenta de que lo desconocemos: siempre queda proseguir. Ello nos dice que cabe la posibilidad de crecer irrestrictamente en el conocimiento y de que esa sed verdad nos lleva directamente a Dios, que es el único que puede satisfacer nuestros deseos más íntimos.

.- ¿Dónde te ves dentro de unos años?

¡Espero que trabajando! ¡Primero vivir, después filosofar! Espero poder trabajar y también ser mejor persona. Supongo que la fe y la filosofía me ayudarán a ello, a ser mejor cristiano y muy fiel a Dios, que es lo más importante: con Él el futuro está garantizado.

Preguntas rápidas:

.- ¿Con qué filósofos (de este siglo y del siglo pasado) te sientes más identificado? Por qué.

Con Joseph Ratzinger, sin duda. Porque me ha ayudado a ser creyente y a comprender el mundo en el que vivimos. También con Leonardo Polo, con el que he aprendido a disfrutar de la filosofía. Y con Sócrates, que es un ejemplo a seguir siempre por su sentido del humor y su amor a la verdad hasta la muerte.

.- Recomiéndanos un libro para el fin de semana.

El Principito. Para ser filósofo hay que aprender a asombrarse con las cosas pequeñas…

.- ¿Qué música te acaricia el corazón? ¿Cuál nos aconsejas para la 'noche oscura del alma'?

Cualquiera que sea auténticamente bella. He de reconocer que me encanta la música de la tradición cristiana ortodoxa. También la polifonía del Renacimiento. Para la noche oscura solamente puedo recomendar una cosa: silencio, profundo silencio y buscar a Dios en la Eucaristía.