domingo, 16 de septiembre de 2018

La alegría de la fe cristiana: la crítica del Papa al gnosticismo

Artículo publicado en el periódico Las Provincias el 16/09/2018


El Papa Francisco (Infografía)

La alegría de la fe cristiana: la crítica del Papa al gnosticismo

Rafael Monterde Ferrando

OBSERVATORIO DE BIOÉTICA. INSTITUTO DE CIENCIAS DE LA VIDA. 
UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

Gaudete et exultate! Con estas palabras del Nuevo Testamento, el Papa Francisco pone de manifiesto la esencia de la fe cristiana: la alegría. Busca recordar a los fieles cristianos que la santidad cristiana, el seguimiento de Dios en esta vida, es una tarea que llena el corazón de gozo. Ya que es posible, aquí y ahora, conocer a Dios gracias a la fe en Jesucristo.
La Sagrada Escritura narra que el saludo del Arcángel Gabriel a María fue chaíre, es decir, «alégrate». Del mismo modo que Gabriel a María, el Papa exhorta a los cristianos a alegrarse porque pueden ser santos: pueden recibir a Cristo en su corazón como María. Así, la presencia de Dios ya no quedaba encerrada dentro de los muros del sancta sanctorum del Templo de Salomón, sino que se abría a la cotidianidad del ser humano gracias a la voluntad libre de María.
Con la aceptación de María, Dios entró y recuperó para sí el tiempo de los hombres. Esa es la grandeza del hecho de la Encarnación del Verbo. Este misterio no deja de llenar de asombro la mirada del cristiano que lo contempla, en el que la persona del Verbo simboliza, unifica sin confundir, al Creador y a la creatura.
Este hecho da comienzo un nuevo tiempo en la Historia: el tiempo de Dios, el kairós. Un tiempo que no es crónico, mero kronos. El kairós es la razón de la alegría cristiana, del chaíre. El tiempo de Dios –kairós– fecunda con alegría –chaíro– la Historia. En el Evangelio, Gabriel le dice a María que se alegre porque es la «llena de gracia». Ella es la plenitud de los tiempos y el comienzo del Reino de Dios. Su humildad es la fuerza que la eleva a la altura de Dios (María significa excelsa en hebreo). La Virgen es la imagen perfecta del cumplimiento y aceptación de la voluntad de Dios, como dice el Papa.
Sin embargo, contra la alegría de la santidad sitúa el Papa Francisco a uno de sus enemigos sutiles: el gnosticismo. Desde el comienzo del cristianismo, el gnosticismo ha sido el enemigo quienes quieren seguir a Jesús Resucitado.
Es imposible explicar en pocas líneas la esencia del gnosticismo, pero sí que se puede decir algo acerca de él en general. Frente a la Unidad y Trinidad de Dios, el gnosticismo se caracteriza, a grandes rasgos, por un dualismo radical. En el mundo gnóstico, la realidad está constituida por dos principios contrarios, definidos como dos dioses diferentes que actúan en el cosmos, impidiendo que haya unidad en el mundo.
El gnóstico se salva individualmente por su propio conocimiento (gnosis en griego): la salvación es el conocimiento en sí mismo y consiste en comprender que todo lo que sucede forma parte del equilibrio universal que constituyen los dioses contrarios. Una consecuencia de esto es que el gnóstico se libra de toda responsabilidad moral, porque el bien y el mal son los principios de todo. Por tanto, cualquier acción es legítima para él. Renunciar al mal moral es caer en la ignorancia, único pecado en la gnosis.
En concreto, el gnosticismo se mezcla con el cristianismo en este punto: acepta la tentación de la serpiente en el Paraíso como salvación. Transforma el lenguaje del Evangelio para convertirlo en un mensaje gnóstico: la fe auténtica es saber ver la verdad secreta de la bondad de la serpiente. El Papa Francisco critica el elitismo de los gnósticos porque, según ellos, conocen la verdadera interpretación del mensaje de Jesús y se creen superiores al resto de los cristianos.
Hay, además de ese elitismo, algunos aspectos que afectan a la fe cristiana. En primer lugar, para las doctrinas gnósticas, toda realidad es una ficción y un engaño. Ello hace que las cosas y las personas no pueden ser amadas, pues son una mentira. El amor es maligno, porque amar la realidad es amar una mentira. En segundo lugar, el tiempo es otro engaño o una limitación que impide el acceso a la verdad.
Con estos dos puntos puede establecerse, de manera sucinta, una pequeña explicación de por qué el gnosticismo es uno de los enemigos de la santidad y contrario a la alegría cristiana. La experiencia gnóstica de la realidad, del engaño, lleva a un sentimiento de angustia y desesperación. Asimismo, si el tiempo y la materia son malignos, la experiencia del kairós cristiano no es posible, pues en la gnosis Dios es absolutamente extraño al tiempo y la materia. Asunto que el misterio de Jesucristo trata de diferente manera. Como se puede ver, la fe cristiana defiende la verdad de unos hechos que acontecen en el tiempo de la Historia: la Encarnación, Pasión y Resurrección del Verbo.
La persona de Jesucristo es una afirmación entusiasta de la realidad creada por Dios que excluye todo dualismo y que afirma la bondad de la materia. Es el contexto en el que la alegría cristiana se desarrolla y aumenta, sobre todo al tener experiencia de la salvación por el encuentro con el Resucitado.
El gnosticismo es el enemigo de la santidad, según el Papa Francisco, porque es enemigo de la alegría que supone tener noticia y experiencia de que el amor de Dios es real, que no es un mero mito, sino que es una persona viva hoy.

No hay comentarios: