jueves, 23 de diciembre de 2021

Luz y oscuridad


¿Qué puedo decir de Ti, Dios mío? Te he buscado en todas partes: en la belleza de tus criaturas, en las verdades que han descubierto los filósofos y en las palabras de los poetas... Incluso en la Palabra revelada. Sin embargo, tú para mí eres una llaga que se halla en el fondo de mi corazón. No te encuentro fuera de mí, en los principios que puedo conocer con la razón. 

Estás en el fondo de mí mismo vivamente. Aunque ahora mismo el fuego con el que abrasaste lo más íntimo de mi ser sea un recuerdo de la Belleza invisible de tu vida eterna y verdadera. Para verte basta que cierre los ojos y que atraviese esa llaga que me regalaste, que es la imagen de tu Amor. 

Me has liberado de la ardua tarea de buscarte ascendiendo por la escalera de los seres, que nos priva del fuego eterno de tu vida. Y me concediste esto antes de que emprendiera el camino de la filosofía. Un camino que creo que me ha conducido donde Tú no estás, porque, al final, me lleva fuera de mí mismo. 

Estás dentro de mí. Allí te me mostraste, discreto, cuando no sabía que ibas a hacerlo. E intentando encontrar el camino por el que me condujiste me he dado cuenta de que es un camino que no puedo recorrer por mi propio pie, sino solamente por la sobreabundancia de tu Misericordia. Fue un regalo que me concediste porque quisiste. Decidiste llevarme a tu estancia sin que yo conociera el lugar al que me conducías. Y allí me amaste. 

Pero ahora soy cautivo de ese recuerdo y mi vida, desde entonces, es un girar sobre mí mismo para encontrar las huellas de mis pasos. ¿Pero cómo encontrar esas huellas cuando la llaga que me otorgaste se ha convertido en un abismo sin fondo en el que estoy cayendo desde que me rasgaste el corazón? ¿Estaré errando en mi camino? ¿Acaso es mío?

Siento que la luz de mi inteligencia es incapaz de iluminar el abismo de mi corazón. Es demasiado oscuro, pues, desde que te escondiste, me he perdido en mí mismo y soy incapaz de encontrar la salida de este laberinto. Quizá esta oscuridad forme parte de la verdad que quieres mostrarme: porque eres mi Luz, soy oscuridad para mí mismo. 

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