martes, 2 de junio de 2020

¿En qué cree Anders Sandberg?

Anders Sandberg, investigador del Future of Humanity Institute (Infografía)
Una de las cosas que más me llama la atención del transhumanismo es que me está convirtiendo en espectador del nacimiento de una de las nuevas religiones humanistas. Despierta mi curiosidad el hecho de que las nuevas tecnologías están dando a luz el corpus de creencias transhumanistas. Aquellas que confían en que podremos engañar a la muerte con los avances científicos. Tengo la intuición de que las instalaciones de Alcor, la empresa de criogenia de Max More, pueden convertirse en una especie de "Valle de los Reyes"  transhumanista. Del mismo modo que a partir de la técnica de la momificación se creó todo un sistema cultural en el Antiguo Egipto, creo que la criogenia y otras técnicas de control del envejecimiento pueden llegar a componer una especie de Libro de los muertos del transhumanismo con sus ritos y celebraciones. 

A veces me pregunto si los transhumanistas tienen algún tipo de libro como el Séfer Yetzirá o la Clavicula Salomonis en clave cibernética para recrear la realidad a su antojo. Desde luego, hay quien da señales de ello. Por ejemplo, basta leer a Ray Kurzweil para sentir el tono profético y sacerdotal de sus afirmaciones, tales como que gracias a la tecnología podremos crear la mente divina. Una afirmación que me recuerda a las pretensiones cabalísticas de encontrar el Nombre de Dios. Pero no es solamente Kurzweil quien da señales esotéricas. El mismo Anders Sandberg tiene una apariencia ascética, propia de aquel que se reserva para las realidades superiores. Y podemos hacernos cargo de su total fe en la cibernética en este vídeo que pongo a continuación:


El vídeo lo descubrí el año pasado cuando vi un documental titulado Tecnocalipsis. Se trata de una exposición muy detallada del conjunto de creencias tecnotrascendentes que dan forma al discurso transhumanista. Lo recomiendo de veras si alguien está interesado en introducirse en esta corriente de pensamiento. 

Pero volvamos a Sandberg. Durante este último año he podido intercambiar opiniones con varios amigos filósofos que también estudian el transhumanismo. Creo recordar que a todos les pregunté si habían visto el vídeo de Sandberg y me dijeron que no. Cosa que me sorprendió, porque es muy significativo. Por eso me propuse encontrarlo de nuevo y... ¡ahí está, recortado y editado para mis lectores!

Opino que el vídeo es ilustrativo. Estoy convencido de que la herencia religiosa que una persona ha recibido es muy importante a la hora de comprender la cosmovisión que tiene. En mi caso, como católico, es esencial, del mismo modo que para un judío, un musulmán o un socialista. Por eso, me pregunto de qué fuente religiosa habrá bebido Sandberg para considerar a Alan Turing, John von Neumann, Charles Babbage o Ada Lovelace como mediadores cósmicos de los bytes. Me parece un asunto muy exótico, ciertamente. Porque es del todo mágico que en la era del desencantamiento del mundo se estén creando nuevos fetiches y tótems con el lenguaje cibernético.

Como fenómeno religioso, el transhumanismo confirma aquello que dijo Mircea Eliade sobre el ser humano: en esencia, es el homo religiosus. Un ser religante, herido por el pathos del que está en continua búsqueda del Uno. Una búsqueda que se manifiesta en las raíces filosóficas del transhumanismo de Julian Huxley, quien consideraba que la mente humana individual era un fragmento de la mente cósmica ulterior que está formándose. Por ello, hay una nueva percepción de lo sacro alrededor del desarrollo de la inteligencia artificial que se concreta en la creencia en la Singularidad tecnológica. Un fenómeno cultural que se puede considerar como un renacimiento a través de la tecnología del aura perdida.

Medalla y brazalete
de emergencia
de la empresa Alcor (Infografía)
Con la singularidad parece que va a acontecer algo único y definitivo. Un hecho que cambiará las cosas para siempre. Para eso se prepara Anders Sandberg y lo deja claro al portar la chapa tan misteriosa que tiene colgada en el cuello, como se puede ver en la imagen que encabeza esta entrada. Llevo tiempo preguntándome qué es la medalla de Sandberg y Mark O'Connell me ayudó a salir de dudas cuando leí Cómo ser una máquina. Resulta que es un medallón con unas instrucciones precisas para llevar cabo su suspensión criónica después de su muerte. De manera que se supone que la criogenización le permitirá conservar su información neuronal y así realizar, cuando sea posible, su transferencia mental a otro sustrato o soporte.

Por tanto, se puede ver que los transhumanistas hablan en serio. No se trata de frikis al uso, porque van más allá. De hecho, su gurú tecnoespiritual, FM-2030, se encuentra criogenizado en las instalaciones que tiene Alcor en Scottsdale, Arizona. Lugar donde irá el cuerpo de Sandberg para ser criogenizado, según indica su escapulario criogénico. Un amuleto de la ciberinmortalidad que creo que puede seducir a más personas de lo que parece. A fin de cuentas, la cultura nerd de Silicon Valley se ha convertido en la nueva cultura pop en pocos años y lo seguirá siendo en los venideros. Por esa razón, ¿quién sabe si estas creencias tecnoutópicas se transformarán en la religión de la sociedad de la revolución 4.0?

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