viernes, 23 de julio de 2021

El Karm-El

Hoy he visto a una de tus hijas entrar en la viña de Dios, tu Karm-El: María Eva de la Santísima Trinidad. Le he preguntado cómo eres. Le han faltado palabras, pero la pasión con la que ha hablado de Ti me ha dejado claro que habitas en los corazones sencillos, en aquellos que, con humildad, ponen su deseo más profundo, gracias a tu Misericordia, en la simplicidad de Tu Corazón. ¡Qué Misterio tan asombroso! Tus hijas del Carmelo Descalzo desnudan el alma de los que hablan con ellas y nos conducen a Tu Presencia. Aquí sobra nuestro pensamiento, que es incapaz de penetrar con la razón el Amor insondable con el que guías nuestros corazones hacia Ti. Ojalá me permitas derribar la gran muralla de mi libertad, aquella con la que me defiendo de tu suavidad y delicadeza, de tu paciencia y espera...

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