martes, 21 de septiembre de 2021

Qué es la pintura

 

Autorretrato, Vincent van Gogh

Voy a hacerme la siguiente pregunta: ¿qué es la pintura? Y lo hago sin querer ser pretencioso. Simplemente lo pregunto como alumno de la Escuela del Palacio de los Serrano, en Ávila. Durante este año, cuando asistía a las clases, no dejaba de preguntarme qué sentido tiene el arte ahora mismo, en un momento en el que las grandes narraciones de la historia de Europa, como el judeocristianismo, el progreso científico o el progreso moral de las sociedades democráticas, están en entredicho.

Parafraseando a Walter Benjamin, ¿qué es la pintura en la era de la reproductividad técnica? Creo que en un mundo digitalizado, en el que la imagen puede ser reproducida a golpe de clic, la labor pictórica tiene más valor que nunca. Precisamente porque no hay nada más digital que la pintura. La pintura pone de manifiesto nuestra habilidad para transformar la materia en lenguaje con nuestras manos y con nuestra mirada.

Con la pintura transformamos algo que carece de significado en una representación de lo invisible. Como dice mi amigo Jaime García Neumann, la pintura nos da la oportunidad de obtener metáforas de lo invisible. Realmente, el papel, el lienzo, la tabla, el carboncillo, los grafitos o los pigmentos… transforman el espíritu en fenómeno, como dirían los filósofos. Lo que parece que está fuera del alcance de nuestra vista se hace visible. Lo íntimo se hace manifiesto y se expresa aquello que permanece oculto incluso para nosotros.

Porque la pintura no es solamente imagen: es símbolo. Lo que simboliza es aquello que reúne y unifica. Es un re-ligare. Por eso el arte es de suyo re-ligioso: es simbolizante. Hace que lo que está oculto sea visto. Lo invisible es desvelado y, así, se produce un símbolo que manifiesta la unidad del misterio de la persona, en la que la materia y el espíritu son unitariamente.

La pintura es una representación de la unidad de todo lo que existe. Hans Urs von Balthasar tiene una obra, una de esas tan preciosas que él escribió, titulada El Todo en el fragmento. Creo que el título expresa lo que quiero decir. De alguna manera, toda pintura es una representación del misterio de la persona que la ha realizado. Porque, sea de un estilo u otro, es una manifestación de su intimidad, un fragmento de su espíritu, que de alguna manera es insondable para nosotros mismos. A fin de cuentas, es un símbolo de su corazón, de su ser personal.

Por eso tiene sentido la pintura. Lo tuvo en el pasado y lo tiene ahora. Lo tendrá siempre. Porque con cada persona se renueva el Universo entero: la mirada de cada uno introduce una novedad en la historia humana que no tiene precedente. Y es que, para quien contempla el mundo por primera vez, todo está por hacer. Esa es la razón por la que el arte, la filosofía y la ciencia siempre tendrán futuro: la libertad personal consiste en no desfuturizarlo.

No hay comentarios: